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Opinión y Actualidad

Jaqueados por la apertura económica y la caída del consumo, los empresarios apuestan todo a la reforma laboral

Las empresas piden que se nivele la cancha para poder competir. El Gobierno apuesta a la remonetización para reactivar la economía, mientras los márgenes de ganancia se achicaron dramáticamente en casi todos los sectores

Hoy 07:42

Por Pablo Wende, en Infobae

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El duro enfrentamiento del Gobierno con el grupo Techint dejó un mensaje claro y contundente: la apertura de la economía no tiene marcha atrás y no es negociable. Aunque hay fuertes evidencias sobre la sobreoferta de acero a nivel internacional y las presiones chinas para sacarse de encima parte del stock sobrante a cualquier costo, la posibilidad de abrir una causa por dumping es virtualmente nula.

Techint perdió una licitación por ofertar 40% más caro la fabricación de tubos de acero para un gasoducto clave para la exportación de Gas Natural Licuado. Luego empató la propuesta ganadora en una segunda instancia. Esto fue inicialmente aceptado por YPF y Pampa Energía, pero el resto de las empresas del consorcio Southern Energy se negó. Harbour Energy, Golar y Pan American Energy optaron por hacer cumplir la propuesta ganadora en primera instancia.

La empresa que preside Paolo Rocca tendrá revancha, porque en tres meses habrá una compulsa por otro gasoducto y por un monto que podría quintuplicar el de la licitación polémica. Se trata de un nuevo megaproyecto, firmado el año pasado entre YPF y la italiana ENI, en el que también participa ADNOC, la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos.

No solo un gigante como Techint ahora se verá sometido a una gran competencia internacional. Todas las empresas que producen bienes transables atraviesan un proceso similar. Los autos chinos representan una porción creciente del mercado de cero kilómetro y la compra de indumentaria, calzado y electrónica por plataformas internacionales ya es moneda corriente.

De los cepos a la apertura que pasa factura

La apertura económica de Argentina era imprescindible, luego de décadas de fuertes controles y todo tipo de dificultades para importar y acceder a divisas. Esas restricciones llegaron a niveles extremos durante el gobierno de Alberto Fernández, dando lugar a un esquema de elevado nivel de corrupción. Los importadores relatan que debían pagar coima dos veces: para el otorgamiento de las SIRA (permiso para importar) y luego para que les autoricen a girar los dólares.

La apertura, sin embargo, pasa factura. La industria manufacturera, por ejemplo, está 12% debajo de los niveles de producción del año pasado y sigue casi 6% debajo de los niveles de noviembre de 2023, antes del cambio de gobierno. La construcción también está bien por debajo de los niveles previos a la llegada de Milei.

Tanto la industria como la construcción son mano de obra intensiva, por lo que los niveles de empleo de la economía se ven resentidos. Otro de los segmentos de la actividad que explica buena parte del empleo blanco es el comercio mayorista y minorista. La caída se mantiene en este caso también en niveles de 6% respecto a un año atrás.

El impacto sobre los márgenes de rentabilidad es sustancial y afecta prácticamente a todos los rubros. Algunas empresas directamente pasaron a mostrar números rojos. Y otras apenas logran mantenerse a flote.

La necesidad de vender

Por un lado, tuvieron que adaptarse a una mayor competencia: la apertura de la economía las obliga a vender más barato. Esto resultó especialmente notorio en rubros como indumentaria y electrodomésticos. En línea blanca, por ejemplo, los precios cayeron hasta 25% en pesos de un año a otro.

El consumo presenta también realidades dispares. La venta de autos, motos o línea blanca voló el año pasado por la caída de precios y la financiación. Pero el consumo masivo, por ejemplo en supermercados, sigue de capa caída y sin señales de recuperación de corto plazo.

En este caso es la caída de salarios reales la que pasa factura Si bien aumentaron en dólares, la evolución de la inflación sigue por encima de la suba de ingresos. El índice de precios de enero será menor al de diciembre 2025, pero se mantendrá cómodamente arriba del 2 por ciento. La pregunta ahora es cuándo se volverá a perforar ese nivel. No es seguro que sea en febrero.

En un blog divulgado ayer, Domingo Cavallo consideró que el Gobierno va por el buen camino, aún en medio de las dificultades para que la recuperación se sienta en la calle: “La remonetización de la economía vía compra de reservas es la mejor opción para reactivar la economía”, aseguró.

“Lo mejor que podría hacer el Gobierno es acumular reservas y seguir avanzando en el levantamiento del cepo, con garantías de que no será reintroducido bajo ninguna circunstancia. Esto incluye declarar al dólar como moneda de curso legal”, explicó el ex ministro de Economía.

La renovada apreciación cambiaria y las tasas de interés altas al menos a principio de año también implican un escollo para las empresas en un contexto de márgenes cada vez más bajos.

Reforma laboral

En este contexto todavía complicado para la economía real, los empresarios tienen grandes expectativas en la reforma laboral que se discutirá en el Congreso a lo largo de febrero y que incluye también un capítulo impositivo.

Como repiten en la UIA, se trata de “nivelar la cancha” para poder competir con las importaciones de países que llegan con impuestos muchos más bajos y con esquemas laborales sustancialmente más flexibles y menos onerosos.

Las encargados de transmitir de los beneficios de la reforma laboral tanto al mundo político como en los medios son Patricia Bullrich (ahora como senadora) y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El ministro del Interior, Diego Santilli, es el encargado de negociar con los gobernadores para obtener los votos en la Cámara Alta.

Pero aún en el caso que la reforma laboral consiga avanzar exitosamente, incluso con algunas concesiones, el tema que más inquieta al mundo empresario es otro: la industria del juicio.

Aunque la reforma es clara al introducir un esquema mucho más rígido para el rol de los abogados laboralistas y particularmente de los jueces, la realidad del mercado es cada vez más preocupante: récord de juicios por accidentes laborales, millonarios fallos por lesiones menores o inexistentes, proliferación de licencias de seis meses o un año por stress laboral.