La T se lo ganó al Rojo por 2 a 1 en el Estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, por la fecha 12 del Torneo Apertura 2026.
La paciencia se agotó en Independiente. La derrota ante Talleres de Córdoba, en un partido que había comenzado en ventaja, desató la furia de los hinchas, que hicieron sentir su descontento tras el pitazo final. En medio del clima caliente, la figura de Ricardo Bochini observó desde un palco cómo el club atraviesa una nueva crisis.
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El equipo dirigido por Gustavo Quinteros había arrancado mejor. Con buenos pasajes de Abaldo, Montiel y Malcorra en la generación, y con el paraguayo Ávalos como referencia ofensiva, Independiente encontró el gol y parecía encaminar la noche. Sin embargo, volvió a mostrar su principal problema: la fragilidad defensiva.
El empate de Talleres llegó tras un error de Rey, quien falló en la salida y permitió la igualdad de Shott. Esa jugada marcó un quiebre en el desarrollo, exponiendo una vez más las falencias en el juego aéreo y la falta de solidez de un equipo que no logra sostener ventajas. Los números lo reflejan: ocho goles recibidos en los últimos tres partidos y varios encuentros que empezó ganando pero no pudo cerrar.
En el complemento, Independiente perdió el control del juego. Los cambios no dieron resultado y el equipo se desordenó. En contrapartida, el conjunto cordobés reaccionó con aciertos desde el banco, impulsado por las decisiones de Carlos Tévez, que encontró respuestas en los ingresos de Galarza, Valoyes, Chamorro, Cáceres y Dávila, autor del gol del triunfo.
Talleres aprovechó el desconcierto del local, lo dio vuelta y se llevó un triunfo clave que lo posiciona en la pelea. Independiente, en cambio, profundizó su caída: ganó apenas uno de sus últimos seis partidos y no logra encontrar estabilidad ni en lo futbolístico ni en lo emocional.
El panorama es preocupante y los próximos compromisos serán determinantes. El Rojo deberá reaccionar rápido en una seguidilla exigente que incluye Copa Argentina y duelos ante rivales directos como Racing y Boca, en medio de un contexto donde la presión no deja de crecer.