El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este sábado con atacar las centrales eléctricas de Irán si la república islámica no abre "totalmente" el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente en la guerra que libra junto a Israel.
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El mensaje, publicado en Truth Social, representa el escalón más alto de agresividad retórica desde que comenzaron las hostilidades hace tres semanas y pone sobre la mesa una nueva dimensión del conflicto: el ataque deliberado a infraestructura civil crítica como herramienta de presión geopolítica.
A través de su red social, el líder republicano exigió la apertura total de esta estratégica vía marítima, clave para el comercio global de petróleo, y advirtió sobre posibles consecuencias militares. En el posteo amenazó directamente con atacar y destruir las diversas centrales eléctricas iraníes, comenzando por la más grande, en caso de que Teherán no cumpla con la exigencia en el tiempo estipulado. El tono del mensaje, que incluyó signos de exclamación y un irónico agradecimiento final, fue leído por analistas internacionales como una señal de que Washington no contempla ninguna solución negociada en el corto plazo.
Posteo
El ultimátum surgió también tras la negativa explícita del propio Trump de alcanzar un acuerdo con Irán en el marco del conflicto. Días antes había sostenido que el liderazgo iraní había desaparecido, que su Armada y su Fuerza Aérea estaban aniquiladas y que no tenían absolutamente ninguna defensa, aunque aclaró que Irán buscaba un acuerdo y que él no lo haría. La declaración cierra, al menos por ahora, la ventana diplomática que algunos actores internacionales, entre ellos el papa León XIV, habían intentado abrir en los últimos días.
Las Fuerzas Armadas estadounidenses anunciaron este sábado que habían debilitado la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, tras atacar esta semana un arsenal subterráneo situado a lo largo de la costa del país. La instalación era empleada para guardar misiles de crucero antibuque y otros materiales, según explicó en un video publicado en redes el líder del Comando Central estadounidense, Brad Cooper. La ofensiva sobre la capacidad antinaval iraní anticipa que Washington busca garantizar por la fuerza el tránsito en Ormuz antes de que venza el plazo impuesto por Trump.
Desde el inicio de la guerra, los intentos de la Guardia Revolucionaria iraní por evitar el paso de buques cuyas cargas puedan beneficiar a Estados Unidos e Israel han disminuido enormemente el tráfico de cargueros en Ormuz, disparando los precios del petróleo. La vía marítima, por la que transita aproximadamente el 20% del crudo mundial, se convirtió en el principal vector de presión económica del conflicto, con consecuencias que se propagan hacia los mercados de materias primas, los costos de transporte y las expectativas inflacionarias globales.
El Golfo Pérsico se consolida así como el epicentro de una crisis que excede en mucho el tablero militar: cada día de bloqueo parcial amplifica la volatilidad energética, castiga a las economías emergentes importadoras de petróleo y pone a prueba la resiliencia de cadenas de suministro que aún no terminaron de recuperarse de los shocks de los últimos años. Con el plazo de 48 horas corriendo y sin señales de que Teherán vaya a ceder, los mercados internacionales se preparan para una nueva semana de alta turbulencia.