El púgil de San Miguel retuvo el título latino de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y aumentó su récord profesional a 22 victorias, 19 de ellas por la vía rápida, y ninguna derrota.
Alan “Veneno” Cháves dio el golpe que necesitaba su carrera. En su debut internacional en Las Vegas, el invicto argentino derrotó al mexicano Miguel Madueño con una actuación contundente y un nocaut que será considerado como uno de los mejores del año.
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Con esta victoria, el púgil de San Miguel retuvo el título latino de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y aumentó su récord profesional a 22 victorias, 19 de ellas por la vía rápida, y ninguna derrota.
En su primera pelea en Estados Unidos, Chaves demostró que estuvo a la altura. Se enfrentó con un rival experimentado y lejos de sentir el salto de nivel, mostró personalidad desde el arranque y fue construyendo una actuación sólida, que lo llevó a la victoria.
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La definición no dejó lugar a dudas. Después de dos rounds en donde ambos se midieron, la definición tellgó en el tercero. Con el reloj marcando 1:44, Chaves se plantó en el centro del ring y conectó un jab de zurda que envió a la lona a Madueño, quien no pudo continuar. Fue un nocaut tan limpio como contundente, una síntesis perfecta de su capacidad para encontrar el momento justo y resolver con autoridad.
Más allá del resultado, lo que dejó la pelea fue una señal clara. Cháves no solo superó su primera gran prueba en el exterior, sino que lo hizo con autoridad, en una cartelera internacional y bajo la mirada de promotores y plataformas globales.
Con este triunfo, el argentino abrió una puerta importante en su carrera. En una categoría competitiva y con cinturones en juego en el corto plazo, su presente lo posiciona como un contendiente a seguir de cerca. El “Veneno” cumplió en el momento justo y, en su primera gran noche, dejó claro que está listo para ir por más.