El presidente de la Academia apuntó con dureza contra el arbitraje de Darío Herrera luego de la derrota ante Rosario Central y aseguró que “el fútbol argentino está roto”.
La eliminación de Racing Club frente a Rosario Central dejó una fuerte polémica y declaraciones explosivas. Tras la derrota por 2-1 en el alargue por los cuartos de final del Torneo Apertura, el presidente académico Diego Milito cargó duramente contra el arbitraje de Darío Herrera y lanzó una frase contundente: “Nos sentimos robados”.
El mandatario fue el único representante de Racing en hablar públicamente luego del encuentro disputado en el Gigante de Arroyito, un partido cargado de tensión, polémicas y expulsiones que terminó con la Academia jugando con nueve futbolistas.
“Lo primero que quiero decir, más allá de la tristeza de haber quedado eliminado y la manera, quiero felicitar a todos los jugadores y cuerpo técnico, que han hecho un gran partido y representaron el escudo como Racing quiere. Estoy realmente orgulloso”, expresó Milito en el comienzo de sus declaraciones.
Sin embargo, rápidamente elevó el tono y apuntó directamente contra el arbitraje y el contexto general del fútbol argentino.
“Hay que empezar a decir las cosas. Sabía que cuando me involucré en este rol se me iba a mirar de costado porque vengo del fútbol. Soy un tipo del fútbol y realmente estoy cansado, como mucha gente”, disparó el presidente académico.
Luego profundizó todavía más su enojo: “Hoy nos sentimos, una vez más, robados. Creo que todos lo vieron. Terminar un partido de la manera que terminó realmente nos deja no solamente tristes, sino con enojo y preguntándonos hasta cuándo”.
Milito también dejó una fuerte reflexión institucional y aseguró que la situación excede a Racing: “Creo que el fútbol argentino está roto, no da para más. Dirigentes, jugadores e hinchas tenemos que reflexionar. Estoy a disposición para reconstruir nuestro fútbol”.
La bronca académica se originó principalmente por las decisiones arbitrales que marcaron el partido. Primero, el VAR anuló un gol de Alejo Véliz tras una revisión extensa por un offside milimétrico.
Más tarde llegó la jugada que cambió definitivamente el encuentro. Adrián Martínez había sido amonestado por un cruce con Emanuel Coronel, pero tras el llamado del VAR, Herrera revisó la acción y decidió expulsar al delantero de Racing.
A pesar de jugar con uno menos, el equipo de Gustavo Costas resistió gracias a una enorme actuación de Facundo Cambeses, aunque la situación empeoró en el alargue con la expulsión de Marco Di Césare por doble amarilla.
Esa decisión desató la furia total del banco visitante. Incluso, Gonzalo Costas, hijo y ayudante del entrenador, terminó expulsado tras insultar al árbitro.
Finalmente, Rosario Central aprovechó los espacios y selló la clasificación con un gol de Enzo Copetti, quien cumplió con la ley del ex para darle al Canalla el pase a semifinales.
Mientras tanto, en Racing quedó una sensación de profunda bronca y una fuerte crítica pública de su presidente, que sacudió nuevamente al fútbol argentino.