El tramo activado fue de RMB/CNY 35.000 millones, equivalente a unos US$5000 millones. En abril de 2025, el BCRA informó que el Banco Popular de China había renovado ese monto por otros 12 meses y que la activación, iniciada en 2023, seguiría disponible “en su totalidad” hasta mediados de 2026. También indicó que el tramo debía empezar a reducirse gradualmente desde junio de 2025.
Los últimos estados contables del Banco Central muestran la reducción del monto efectivamente usado. Al 31 de diciembre de 2025, los fondos en uso dentro del swap ascendían a CNY 7000 millones, equivalentes a algo más de US$1000 millones.
El balance informó que al 14 de enero de 2026 quedaban CNY 4600 millones, con vencimientos graduales durante este año. Ese remanente equivale a unos US$675 millones, según la conversión utilizada por el mercado y consistente con la relación informada por el BCRA para el tramo de CNY 35.000 millones por US$5000 millones.
El acuerdo general es más amplio. Según los estados contables, en 2023 se renovó el acuerdo marco por tres años y durante 2025 fueron renovados todos los tramos. El total continúa en CNY 130.000 millones, equivalente a unos US$19.000 millones, y el acuerdo marco vence el 6 de agosto de 2026.
El documento del BCRA aclara además cómo funciona el mecanismo: cada banco central deposita en sus libros un monto equivalente en su propia moneda y las cuentas no son remuneradas mientras no se apliquen efectivamente los fondos.
El debate tiene además una dimensión geopolítica. Estados Unidos firmó con la Argentina un acuerdo de estabilización cambiaria por hasta US$20.000 millones bajo la modalidad de swap bilateral de monedas.
Según los estados contables del BCRA, en el cuarto trimestre de 2025 se realizaron operaciones por US$2500 millones, que fueron canceladas antes del cierre del ejercicio, con intereses pagados por US$17,7 millones. El Tesoro estadounidense también registró que el BCRA tomó US$2500 millones en octubre de 2025 a cambio de pesos y que los repagó por completo en diciembre de ese año.
Ese respaldo norteamericano convive con la presión de Washington por la influencia china en la Argentina. Scott Bessent aclaró en octubre de 2025 que la asistencia estadounidense no estaba condicionada al cierre del swap con China, pero sostuvo que sus cuestionamientos apuntaban a “puertos, bases militares y centros de observación” vinculados a Beijing.
La aclaración buscó despegar el apoyo financiero de una exigencia formal sobre el swap, aunque dejó expuesto el trasfondo estratégico de la discusión.