El Presidente sostuvo que el fútbol no debe vincularse con la política y defendió la vía diplomática para recuperar las islas.
El presidente Javier Milei volvió a cuestionar a los jugadores de la Selección Argentina por haber exhibido una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026.
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Durante una entrevista, el mandatario ratificó su postura de no mezclar el fútbol con cuestiones políticas y aseguró que la recuperación del archipiélago debe buscarse exclusivamente mediante gestiones diplomáticas.
“No está bueno mezclar agua con aceite. Es un deporte, un juego”, expresó Milei, quien recurrió a una comparación con Elvis Presley para argumentar que las figuras vinculadas al entretenimiento no deberían intervenir en asuntos políticos.
El Presidente afirmó que coincide con la posición expresada por Lionel Scaloni y diferenció las manifestaciones realizadas por los jugadores de las declaraciones de un dirigente político.
“Los jugadores lo pueden hacer por las emociones del momento. Eso no le puede pasar a un político”, señaló. Según explicó, una expresión de esas características realizada por un funcionario podría generar consecuencias diplomáticas.
La bandera quedó bajo análisis de la FIFA, que abrió un procedimiento disciplinario por considerar que podría tratarse de una manifestación política dentro de un evento deportivo.
Otro de los pasajes que generó repercusión fue su referencia a los dos goles convertidos por Diego Maradona frente a Inglaterra durante el Mundial de México 1986.
“El gol de Maradona a los ingleses, cualquiera de los dos, no nos devolvió las Malvinas”, sostuvo Milei, al insistir en que un resultado deportivo no modifica el reclamo de soberanía.
El mandatario también aseguró que su administración logró avances mediante la diplomacia y afirmó que el objetivo continúa siendo recuperar las islas por esa vía.
Las declaraciones se suman a las realizadas días atrás, cuando calificó la conducta del plantel como “imprudente”, aunque reconoció que podía explicarse por la emoción posterior al partido.