El entrenador se desahogó con el tanto de Thiago Almada que le dio la victoria al Millonario ante Atlético. Fue una celebración cargada de emoción bajo la lluvia del José Fierro.
Leonardo Ponzio volvió a vivir una escena que parecía reservada para sus tiempos como futbolista. Esta vez no fue dentro de la cancha, sino desde la línea de cal, pero la emoción fue la misma: el entrenador interino de River protagonizó un festejo descontrolado tras el gol del triunfo ante Atlético Tucumán.
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A diferencia de sus dos primeros partidos al frente del equipo, donde había mostrado celebraciones más tranquilas, esta vez el desahogo fue total. La intensa lluvia que cayó en el estadio José Fierro acompañó una descarga emocional que tuvo como protagonista al exmediocampista.
El momento llegó después del 2-1 convertido por Thiago Almada, una jugada que nació con Maximiliano Meza, continuó con la asistencia de Lucas Beltrán y terminó con la definición del delantero.
Ponzio no pudo contenerse: salió corriendo, con el puño apretado y a puro salto, para festejar junto a los suplentes mientras sus jugadores abrazaban a Almada.
El entrenador había vivido minutos de tensión luego del empate parcial de Atlético Tucumán, cuando pidió calma a sus futbolistas y les reclamó que mantuvieran la concentración para volver a encontrar el camino.
Con el gol del triunfo, liberó todos los nervios acumulados y volvió al banco para compartir la alegría con sus colaboradores Marcelo Escudero y Cristian Manfredi, piezas importantes en este inicio de ciclo.
Con tres victorias consecutivas desde que asumió de manera interina, Ponzio disfruta un comienzo soñado al frente del equipo, sumando resultados importantes y consiguiendo un triunfo en un estadio que históricamente le había costado a River.