El economista y titular de Econométrica dialogó en la mesa de Libertad de Opinión sobre el rumbo económico del país, el crecimiento de las exportaciones, la situación del empleo y las perspectivas de cara a las elecciones de 2027.
La economía argentina atraviesa una etapa de transición, con un protagonismo creciente de las exportaciones y diferencias entre los sectores que impulsan la actividad y aquellos que todavía no muestran una recuperación al mismo ritmo. Así lo planteó el economista Ramiro Castiñeira, quien sostuvo que el país está atravesando un cambio de modelo en el que el sector privado y la inserción en el comercio internacional ocupan un lugar central.
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“Argentina está en el medio de un cambio de modelo económico, desarmando esa Argentina que ya no miraba las exportaciones como una opción”, afirmó el titular de Econométrica al analizar las perspectivas para los próximos meses.
En ese sentido, cuestionó las restricciones que, según su interpretación, limitaron históricamente la capacidad exportadora del país, entre ellas las retenciones, los cupos y las distorsiones cambiarias. Para el economista, la posibilidad de incrementar las ventas al exterior constituye uno de los principales motores para generar divisas y sostener una recuperación económica.

Castiñeira destacó los últimos indicadores comerciales mencionados durante la entrevista y proyectó que Argentina podría cerrar el año con exportaciones superiores a los 100.000 millones de dólares y un superávit comercial cercano a los 30.000 millones de dólares.
“Estos números son históricos para la Argentina en su magnitud. Lo que está mostrando justamente es el nuevo motor”, sostuvo.
En su análisis, el economista consideró que el sector exportador es el que actualmente lidera la actividad, mientras que el mercado interno avanza a un ritmo más lento. Entre los sectores que todavía enfrentan mayores dificultades mencionó la industria, la construcción y el comercio, en contraste con actividades vinculadas al agro, la minería y la energía.
“Argentina apaga el placebo del gasto público y prende el motor de las exportaciones”, expresó al describir el rumbo económico que, a su entender, busca dejar atrás un esquema sostenido principalmente por el gasto estatal.
Según explicó, el crecimiento de las exportaciones también puede beneficiar al consumo y a la inversión cuando las divisas generadas por las ventas al exterior comiencen a trasladarse al resto de la economía. Sin embargo, advirtió que ese proceso depende de la confianza de los actores económicos y de las expectativas sobre la continuidad de las políticas actuales.

Uno de los ejes centrales de su análisis fue el impacto de las próximas elecciones presidenciales sobre las decisiones económicas. Para Castiñeira, la incertidumbre acerca de la continuidad del modelo puede llevar a que empresas e inversores posterguen decisiones y mantengan sus ahorros en dólares, en lugar de destinarlos a proyectos productivos.
En ese contexto, consideró que el resultado electoral será determinante para definir las expectativas de los próximos años.
“Si después del evento electoral del año que viene se convalida este camino, no tengas duda de que todo el ahorro que está generando la economía argentina se traslada al consumo y la inversión”, afirmó.
El economista resumió su interpretación de las distintas etapas de la gestión económica en una secuencia: 2024 estuvo marcado por el ajuste para frenar la inflación, 2025 por el rebote de la actividad, 2026 por el avance de las exportaciones y 2027 será el momento de definir si se mantiene esa orientación.
“El año que viene Argentina decide si quiere continuar este camino o se quiere meter nuevamente en el pantano del estancamiento del último siglo”, sostuvo.
Durante la entrevista también se abordó la situación del mercado laboral, en un contexto de reducción del empleo público y de dificultades para distintos sectores de la actividad privada.
Frente a los datos sobre la pérdida de puestos asalariados registrados, Castiñeira planteó que es necesario observar también la evolución del empleo total y los cambios en las modalidades de contratación.
Según su análisis, mientras disminuye el empleo asalariado formal, aumentan otras formas de inserción laboral, como el monotributo. Atribuyó parte de ese movimiento a las diferencias en la carga tributaria y a las posibilidades que encuentran algunos trabajadores y pequeñas empresas de operar bajo modalidades distintas de contratación.
“Lo que estamos viendo en este momento es que mucho del sector privado que está en el asalariado formal se está yendo al monotributo”, explicó.
También mencionó la expansión del pluriempleo, es decir, la necesidad de que algunas personas combinen dos o más ocupaciones para complementar sus ingresos. El economista consideró que estos cambios forman parte de una transición del mercado laboral, aunque el debate también involucra las diferencias en materia de cobertura social, acceso a la salud y aportes jubilatorios entre las distintas modalidades de trabajo.
En su visión, el desafío consiste en que el sector privado gane participación en la generación de empleo y absorba progresivamente trabajadores en una economía con menor peso del Estado.
Otro de los temas abordados fue la evolución del poder adquisitivo. Castiñeira reconoció que los salarios todavía enfrentan dificultades frente a la inflación, pero sostuvo que la evolución de los ingresos debe analizarse junto con otros indicadores sociales.
En ese marco, cuestionó la existencia de un salario mínimo fijado por el Estado y defendió que los precios, incluidos los salarios, se formen libremente en el mercado. Según argumentó, las intervenciones políticas sobre los precios pueden distorsionar las señales que utilizan las empresas para decidir sus inversiones y contrataciones.
En cuanto a la pobreza, el economista destacó la reducción registrada en la última medición del INDEC que mencionó durante la entrevista. Señaló que el indicador había pasado de alrededor del 40% en 2023 a un pico cercano al 50% en 2024, antes de descender al 32% en el dato más reciente al que hizo referencia.
Para Castiñeira, esa evolución refleja una mejora respecto de los niveles registrados durante los últimos años, aunque reconoció que persisten dificultades y que la recuperación todavía debe alcanzar a distintos sectores de la sociedad.
El economista sostuvo que la Argentina se encuentra en una etapa de normalización económica y que el rumbo futuro dependerá tanto de la evolución de la actividad como de las decisiones políticas que se adopten.
Las perspectivas económicas rumbo a las elecciones de 2027, el papel de las exportaciones, las dificultades del mercado laboral y la evolución de los salarios fueron algunos de los temas que Ramiro Castiñeira analizó durante su entrevista con el programa Libertad de Opinión.