El presidente se impuso a nivel nacional, aunque Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado en 14 unidades federativas. Lula concentró sus mayores ventajas en el Nordeste, mientras que su rival predominó en el Sur, el Centro-Oeste y parte del Sudeste.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva dejó un mapa electoral marcado por la división política de Brasil. Aunque el mandatario del Partido de los Trabajadores (PT) ganó el balotaje presidencial con el 51,76% de los votos válidos, frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), la distribución territorial mostró un escenario diferente: el senador fue el más votado en 13 estados y en el Distrito Federal, mientras que Lula se impuso en otros 13 estados.
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El principal bastión del presidente fue el Nordeste, donde ganó en las nueve unidades federativas de la región. Sus mejores resultados se registraron en Piauí, con el 75,88% de los votos, y Bahía, con el 71,31%. También obtuvo porcentajes elevados en Ceará (68,92%), Pernambuco (69,18%), Maranhão (69,52%), Sergipe (69,53%), Paraíba (67,46%) y Rio Grande do Norte (65,72%), mientras que en Alagoas alcanzó el 60,77%.
Además del Nordeste, Lula consiguió imponerse en tres estados de la región Norte: Amapá, donde obtuvo el 52,88%; Amazonas, con el 53,89%; y Pará, con el 55,01%. También ganó en Minas Gerais, uno de los territorios más disputados del balotaje, con el 50,39% de los sufragios frente al 49,61% de Bolsonaro. Esa diferencia de menos de un punto porcentual convirtió al estado en uno de los escenarios más ajustados de la elección.
Por su parte, Flávio Bolsonaro logró sus mayores porcentajes en Roraima, con el 72,46%; Rondônia, con el 69,61%; y Santa Catarina, con el 69,42%. También se impuso en Acre (66,57%), Mato Grosso (66,06%), Paraná (62,58%), Goiás (59,66%) y Mato Grosso do Sul (59,60%), además de ganar en Rio Grande do Sul, São Paulo, Río de Janeiro, Espírito Santo, Tocantins y el Distrito Federal.
La distribución regional muestra que el candidato del PL predominó en los tres estados del Sur, en las cuatro unidades federativas del Centro-Oeste —incluido el Distrito Federal— y en tres de los cuatro estados del Sudeste: São Paulo, Río de Janeiro y Espírito Santo. En el Norte, en cambio, el resultado estuvo dividido entre los triunfos de Lula en Amapá, Amazonas y Pará, y los de Bolsonaro en Acre, Rondônia, Roraima y Tocantins.
De esta manera, el mapa dejó una particularidad de la elección brasileña: Lula ganó la Presidencia pese a que Flávio Bolsonaro se impuso en una mayor cantidad de unidades federativas. La definición nacional no depende del número de estados ganados, sino de la suma de los votos válidos en todo el país, donde el actual mandatario consiguió la ventaja que le permitió alcanzar su cuarto mandato presidencial no consecutivo.