X
Locales

“Parto respetado”: ¿de qué estamos hablando?

Se busca concientizar sobre los derechos de las personas gestantes y sus bebés, destacando la importancia de cumplir con los protocolos humanizados aún en pandemia. ¿Intervención o ayuda? La demonización de la cesárea y la confianza en la capacidad de la mujer de parir vaginalmente

19/05/2021

Por Lourdes Suarez Torres, Diario Panorama con la colaboración de Virginia Simón, doula.


Del 17 al 23 de mayo se conmemora la semana mundial de parto respetado. Fecha en la que se busca concientizar sobre los derechos de las personas gestantes y sus bebés, resaltando la importancia de cumplir con los protocolos humanizados existentes, aún en tiempos de pandemia. Pero, ¿de qué hablamos cuando decimos que un parto debe ser respetado? ¿De qué manera no se respetaría el parto?

Para responder estas preguntas sobre el tema decidimos hablar con una médica obstetra y con una partera formada en parto ancestral o tradicional. Poner en juego las dos posturas no para confrontarlas, sino para concluir que en definitiva, un parto sano tiene y necesita de ambas.

Lo importante es que estén bien, mamá y bebé

Parir es un un acto natural fisiológico de la mujer. Somos mamíferos, y hay posturas que sostienen que por este hecho, toda mujer sabe parir y sólo debe confiar en los tiempos de la naturaleza y de su cuerpo.

Desde este paradigma, el embarazado es un camino que se debe transitar desde la tranquilidad, respetando tiempos biológicos, y se debe esperar a que el trabajo de parto se desencadene de forma espontánea, “cuando el bebé esté listo”; sin intervenciones médicas. Incluso contempla el parto domiciliario, aunque en nuestro país no es algo que esté legislado, por lo que sí o sí, todo nacimiento se produce, en general, en instituciones de salud públicas o privadas.

Durante la pandemia, el derecho de la mujer a estar acompañada en controles y en el momento del nacimiento no fue respetado en muchos casos Durante la pandemia, el derecho de la mujer a estar acompañada en controles y en el momento del nacimiento no fue respetado en muchos casos

“Estar embarazadas no es estar enfermas, no se debería medicalizar, y muchas veces en el parto institucional no somos mujeres, somos pacientes”, sostiene Haydee Infante, obstétrica y partera de la escuela tradicional, quien define a esta “rama” de la obstetricia como una “más abarcativa”, en la que se acompaña a la mujer no desde el control, se respeta su historia; y está ligada a la cultura. Hablar de cultura implica respetar las representaciones sociales y las formas de vivir de cada mujer.

“Hay mamás que vienen a verme pidiéndome tener a sus bebés por parto vaginal, y eso es buenísimo, las acompaño en su deseo, siempre que su salud lo permita”, sostiene la doctora Miranda Bosatta MP 3155.

En efecto, nunca se pone en duda la capacidad de toda mujer de parir vaginalmente, aunque el miedo muchas veces haga pensar lo contrario. Entonces, ¿por qué decimos que el parto debe ser respetado?

“Son pocos los lugares en el país en lo que se respeta la ley un 100%, por una cuestión edilicia y porque no hay un sistema que esté preparado”, reconoce la médica, sobre la ley 25929 que regula el parto humanizado, la cual establece -entre otros- el derecho de la madre y del bebé al acceso a la salud, durante el embarazo, trabajo de parto y post parto; el derecho a la información y al trato digno; a poder elegir a la persona que la va a acompañar en todo el proceso; al derecho de tener al bebé cerca después del nacimiento, etc.

¿”Intervención” o “ayuda?

En la actualidad, es muy difícil deducir la fecha exacta en la que se produjo la fecundación del óvulo y empezó el embarazo; entonces es difícil predecir el tiempo. Es por eso que los médicos estipulan una fecha probable de parto, contando 40 semanas a partir del primer día de la última menstruación. ¿Por qué son importantes las fechas? Porque el debate sobre la inducción tiene que ver justamente con el tiempo de embarazo; si está a término, si se lo quiere “apurar”, o si por alguna patología previa o complicación se debe adelantar el parto o programar una cesárea.

La ley 25929 sostiene que “El parto natural se antepondrá a las prácticas invasivas y de suministro de medicación; sin perjuicio de la necesidad y obligatoriedad de la utilización de estas prácticas cuando lo ameriten el estado de salud de la mujer y/o la persona por nacer con la previa voluntad de la madre expresamente manifestada”. Este párrafo habla sobre las intervenciones en el parto, y si bien, una postura sostiene la no intervención, muchas veces esto se transforma en una ayuda.

“Si tengo una mamá con 41 semanas y con contracciones que no son lo suficientemente fuertes, puedo ofrecerle la inducción como ayuda al útero para que pueda parir, y eso es una intervención”, reconoce la dra Bosatta. Se induce con maniobras o medicamentos que como toda droga tiene sus beneficios y contras, los cuales deben ser informados antes de suministrar o practicar, si es que la madre accede.

Sin embargo, lamentablemente en muchos lugares aún se llevan adelante algunas de estas prácticas, pensando erróneamente que se trata de algo rutinario, cuando en realidad son intervenciones innecesarias; por ejemplo la episiotomía.

La episiotomía es el corte que se hace en la vagina para facilitar la salida de la cabeza del bebé; y durante muchísimos años se realizó de forma rutinaria, hasta que se comprobó que no era necesaria en todos los casos, y su práctica comenzó a mermar. Aunque hoy en día hay profesionales que aún la realizan.

Cesáreas innecesarias

En embarazos sanos de mujeres sanas se va a priorizar siempre el parto vaginal, a menos que la madre elija no parir de esta manera. ¿De quién es la decisión final? “Es algo que se acuerda entre médico y paciente”, sostiene la dra Bosatta; mientras que Haydee va a decir que “La cesárea también puede ser humanizada y respetada”.

A muchas mamás no se les permite tener a sus bebés cerca en la cesárea A muchas mamás no se les permite tener a sus bebés cerca en la cesárea

El parto respetado no trata demonizar la cesárea, ya que miles de veces sirve para salvar vidas, tanto la de mamá como la de bebé.

“En Santiago del Estero hay una alta tasa de mortalidad materna, y lo que hacemos desde las instituciones de salud es tratar con todos nuestros medios de que esos números bajen, que toda mamá y bebé sobrevivan; y en muchas ocasiones, se salva vidas gracias a las cesáreas”, resalta la doctora, quien presta servicios en nuestra provincia tanto en el ámbito público como en el privado.

Una cesárea respetada se logra con consentimiento de una madre informada, que entienda por qué se llegó a eso y sobre todo que pueda sentirse y estar acompañada”, continúa Haydee, sobre algo que muchas mujeres reconocen como “lo más triste” de sus cesáreas: la sensación de soledad.

La violencia obstétrica

Hace un par de años era frecuente escuchar en madres primerizas recordando una frase similar a la hora de tener a sus bebés: “Dejá de gritar, así como te gustó hacerlo, ahora bancatela”. Gritar estaba mal, era sinónimo de portarse mal. A la hora de parir, la mujer debía ir callada, acostarse y pujar. Bancarse un tacto poco sutil, un corte en la vagina, y el peso de algún enfermero encima de la panza empujando para abajo, sola en una sala de partos.

Un asistente empujando la panza de la mujer en un parto. Foto EFE Un asistente empujando la panza de la mujer en un parto. Foto EFE

Suena a una película de terror, pero era la realidad de miles de mujeres hasta hace muy poco. Hoy eso cambió, pero hay otras formas en las que se ejerce violencia obstétrica, tan sutiles que hasta pasan desapercibidas.

Un profesor en la universidad que nos decía que 'esté como esté la situación, hayamos dormido o no, hayamos tenido un mal día o lo que fuera, la atención con la mujer debe ser siempre excelente”, recuerda Haydee sobre sus años universitarios, reconociendo la existencia de estos atropellos en la actualidad tanto en instituciones públicas como privadas.

Hay mucha misoginia, se subestima a la mujer, muchos profesionales no respetan los tiempos, y entender todo esto es una tarea enorme, un desandar que lleva años, porque es pararse a mirar desde otro lado y entender que no es control, sino acompañamiento”, continúa la partera. “Tener un parto vaginal como deseamos y no una cesárea no nos libera de otros tipos de violencia”, concluye.

Por otra parte, la dra Bosatta adhiere: “Tengo 30 años, soy una doctora joven y tengo muchas pacientes jóvenes y con mis equipos de trabajo siempre tratamos de que se sientan bien. Yo, desde el consultorio, y todo el equipo desde la sala de parto o desde el quirófano. Es importante que puedan caminar, moverse, ¡algunas mamás terminan teniendo a sus bebés en el piso! En mi caso, siempre trato de que se sientan acompañadas, con la persona que elijan, y con nosotros también”.

El parto de Jes Hogan, por Tammy Karin de Little Leapling Photography. El parto de Jes Hogan, por Tammy Karin de Little Leapling Photography.

La importancia de estar informados

No solo la mujer; sino la familia entera. No desde el momento del parto, sino desde antes. La información nos ayuda a decidir si queremos o no tener un bebé, y a partir de eso, elegir cómo, dónde, con quién. La dra Bosatta resalta algo que es fundamental: hay que elegir un médico con el que se sienta confianza y estén cómodas.

“En las instituciones se pone al médico en un lugar de poder en el que él tiene la última palabra y hay una sumisión implícita, se le tiene miedo”, comenta Haydee. “Debemos promover el parto humanizado desde la información, y como profesionales de la salud, teniendo en cuenta que todo paciente merece respeto”, finaliza.

“Está muy bien que se hable del parto respetado, es algo que debería hacer siempre porque la información es necesaria”, finaliza por su lado la doctora Bosatta, resaltando también la importancia de que tanto la mujer como su familia cuente con la información como herramienta para hacerse respetar.

Sea parto vaginal, sea por cesárea, sea con oxitocina, inducido, o no; la mujer debe ser tratada con respeto, recibiendo la información antes, durante y después.

Parir es un acto fisiológico, pero hacerlo en un lugar que cumpla con las condiciones, y en donde toda mujer se sienta cómoda y acompañada por un familiar y por los médicos es un derecho de todas las personas gestantes, según la ley, 25929; y sobre esto, tanto la doctora Bosatta como Haydee están de acuerdo.

La doctora Miranda Bosatta MP 3155 presta servicios en la Maternidad del Hospital Regional y atiende consultorio en Mendoza 123.

Haydee Infante se desempeña como obstétrica en el Hospital Zonal de Ojo de Agua y brinda consejería en salud sexual integral y reproductiva.