Las Garzas igualaron 1-1 frente a New England Revolution por la MLS.
Inter Miami igualó 1-1 frente a New England por la MLS en un partido que dejó más frustraciones que certezas para el conjunto de Florida.
El equipo rosa desperdició una oportunidad clave para treparse a la cima de la Conferencia Este y, una vez finalizado el encuentro, todas las miradas se centraron en Lionel Messi, quien terminó visiblemente enojado.
Ni bien el árbitro Rubiel Vázquez marcó el final del partido, Messi se fue directo al vestuario con claros gestos de fastidio, sin ocultar su bronca por el resultado.
La tensión no apareció solo sobre el cierre. Durante los últimos minutos del encuentro, la Pulga protagonizó un fuerte ida y vuelta con el juez principal, en una escena que dejó en evidencia su malestar dentro del campo.
El empate no solo dejó sabor amargo por el desarrollo del juego, sino también por las consecuencias en la tabla.
Con esta igualdad, Inter Miami no logró alcanzar el liderazgo de la Conferencia Este y quedó en la segunda posición, por detrás de Nashville SC.
Además, el equipo continúa sin poder ganar como local desde la inauguración de su nuevo estadio, una racha que empieza a generar preocupación puertas adentro.
La falta de contundencia en casa se transformó en una alarma para un equipo que tiene grandes objetivos esta temporada.
A sus 38 años, Messi sigue siendo la gran figura del equipo de Florida y uno de los nombres más determinantes de toda la liga.
Acumula nueve partidos sin perder en la MLS y suma siete goles en 810 minutos, registro que lo ubica como el tercer máximo artillero del campeonato.
Mientras tanto, el capitán argentino ya empieza a transitar la cuenta regresiva hacia el gran objetivo del año: el Mundial 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México.
Antes de la gran cita mundialista, Messi todavía tendrá varios desafíos importantes:
La mira está puesta ahí. Pero antes, Inter Miami necesita volver a ganar. Y Messi lo dejó claro con su bronca.