Tras siete años, el país recuperó el primer puesto global en ventas externas. El crecimiento convive con una crisis de rentabilidad que golpea a los productores.
La Argentina logró en 2025 recuperar el liderazgo mundial en exportaciones de yerba mate, tanto en volumen como en valor, según el último informe del Instituto Nacional de la Yerba Mate. El país alcanzó despachos por casi 58 millones de kilos al exterior, generando ingresos superiores a los 116 millones de dólares y consolidando un precio promedio destacado por tonelada.
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Este desempeño significó un crecimiento interanual del 32% respecto de 2024 y permitió que el país volviera a ubicarse por encima de Brasil, que había dominado el mercado durante los últimos años. En total, la producción nacional superó los 889 millones de kilos, de los cuales cerca del 6,5% se destinó a la exportación.
Los principales destinos de la yerba mate argentina continúan concentrados en Medio Oriente y mercados regionales. Siria lideró ampliamente la demanda, absorbiendo más del 60% de los envíos, seguida por Chile y España. Este crecimiento se explica, en parte, por el auge global de productos naturales y por el impulso mediático que generó el consumo de la infusión por parte de figuras como Lionel Messi.
En paralelo, el sector dio un paso estratégico en 2026 con la apertura de nuevos mercados. Se concretó el primer envío directo de yerba mate argentina hacia China, a través de la Cooperativa Dos de Mayo, marcando el inicio de una nueva etapa de inserción en el mercado asiático. El embarque incluyó un contenedor de producto a granel destinado a su comercialización bajo marca local.
La cooperativa, además, avanza en la ampliación de su capacidad productiva con inversiones en infraestructura y energías renovables. Entre las mejoras se destacan nuevas líneas de secado y la instalación de más de mil paneles solares, con el objetivo de aumentar la producción y reducir costos.
Sin embargo, el escenario exportador récord contrasta con la situación interna del sector. Los productores enfrentan una fuerte caída en la rentabilidad, ya que el precio de la hoja verde no logra cubrir el aumento de los costos acumulados en los últimos años. Actualmente, el kilo se paga en valores que generan preocupación en las economías regionales.
A este contexto se sumaron cambios regulatorios impulsados por el Gobierno nacional. El Decreto 812/2025 limitó la capacidad del INYM para fijar precios mínimos, lo que derivó en una mayor desregulación del mercado y en la pérdida de referencias para los productores.
La crisis también se refleja en el plano laboral. Referentes del sector advierten que miles de trabajadores migraron hacia Brasil en busca de mejores condiciones, lo que impacta en la disponibilidad de mano de obra especializada y en la sostenibilidad de la actividad.
En el mercado interno, el ranking de ventas muestra a la cooperativa Playadito como líder, seguida por el grupo Las Marías —productor de marcas tradicionales como Taragüí y Unión—. Detrás se ubican firmas como CBSé, Amanda, Verdeflor y Rosamonte, en un mercado con fuerte concentración en las principales marcas.
De este modo, la Argentina consolida su posición como principal exportador mundial de yerba mate y busca expandirse hacia nuevos mercados, aunque enfrenta el desafío de equilibrar ese crecimiento con la sostenibilidad económica de los productores que sostienen la cadena.