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Opinión y Actualidad

Crítica de "The Mandalorian and Grogu"

'The Mandalorian and Grogu' conserva suficiente carisma para funcionar como aventura, pero sigue pensando como una serie incluso cuando pretende comportarse como cine.

Hoy 07:13

Por Ricardo Rosado
Para Fotogramas

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'The Mandalorian' nos presentó un serial de aventuras episódicas que mezclaba el chambara de Akira Kurosawa, el spaghetti western de Sergio Leone y el manga de Kazuo Koike con la irresistible iconografía de la galaxia muy, muy lejana de George Lucas. En un maravilloso gesto narrativo, la tercera temporada cerró todos sus arcos argumentales permitiendo a Mando y Grogu asentarse en su propio hogar en Nevarro. Convertidos en agentes secretos al servicio de la Nueva República, listos para actuar allá donde los estamentos oficiales no puedan hacerlo, el título eliminaba ataduras telenovelescas para liberar a los héroes que, por fin, se convertían en padre e hijo desfacedores de entuertos.

Concebida inicialmente como una cuarta temporada, y transformada después en el regreso de Star Wars a las salas de cine tras siete años de ausencia, 'The Mandalorian and Grogu' prolonga muchas de las virtudes del fenómeno televisivo creado por Jon Favreau y Dave Filoni, pero incluye inexcusables defectos de un cambio de formato no del todo cuidado.

La trama nos presenta a Din Djarin y Grogu en pleno encargo gubernamental. A cambio de información relacionada con remanentes imperiales y nuevas amenazas en el Borde Exterior, deben embarcarse en una misión vinculada al clan Hutt y al rescate de Rotta, hijo de Jabba. Favreau apuesta por una historia relativamente autónoma dentro del canon, accesible incluso para espectadores menos familiarizados con las tres temporadas previas.

La transición del streaming al largometraje se sostiene gracias a una inyección presupuestaria. El salto de escala es especialmente aprovechado en una espectacular escena de acción inicial en la que, además, el director nos recuerda que entiende qué convierte a sus protagonistas en un dúo tan eficaz. El contraste entre el violento hieratismo ritual del mandaloriano y la encantadora expresividad de su pequeño acompañante hace imposible no rendirse a los pies de esta deliciosa estrategia de marketing.

Precisamente ahí reside uno de los grandes aciertos del film. La utilización de marionetas y efectos prácticos devuelve a la franquicia la textura artesanal que remite directamente a la trilogía original. Grogu, convertido ya en un icono cultural al que gran parte del público seguirá llamando siempre Baby Yoda, protagoniza los momentos más inspirados de la película. Cada interacción con los divertidísimos mecánicos anzellanos reactiva esa sensación de aventura ligera y juguetona que tan bien funciona en Star Wars.

A todo esto contribuye decisivamente Ludwig Göransson, el compositor sueco que vuelve a demostrar que su trabajo en 'The Mandalorian' ha sido una de las aportaciones musicales más personales que ha recibido la franquicia desde John Williams. Su partitura dota de identidad propia al “mandoverso” mediante percusiones, sintetizadores y melodías ya familiares para los fans de la serie.

Pero este título repleto de aciertos tiene también llamativos problemas y, posiblemente, el más inexcusable sea su tremendo problema de ritmo. Incapaz de desprenderse de la lógica televisiva, el guion escrito por Favreau, Filoni y Noah Kloor se ha transformado en 132 minutos que conservan una estructura claramente episódica. La sensación es la de estar viendo seis capítulos consecutivos de la serie agrupados en dos bloques narrativos diferenciados. Lo que en Disney+ funcionaba como tempo televisivo, aquí genera irregularidad y una evidente falta de cohesión cinematográfica.

El relato avanza a base de pequeñas misiones sin que exista evolución dramática alguna. En una historieta autoconclusiva esto no tendría por qué representar un problema, especialmente si incluye una colección tan agradecida de alienígenas, pero partiendo de tres temporadas previas sí resulta llamativo que el largometraje no aproveche la ocasión para profundizar en las consecuencias emocionales de la relación entre Grogu y Mando o, al menos, en su propio conflicto identitario respecto al uso de la Fuerza y el credo de Mandalore.

También aparecen escollos narrativos más concretos, como algunos pasajes de exposición oral que resultan vergonzantemente explicativos. Nadie duda de que estamos ante una película familiar, pero incluso los más pequeños de la casa entenderían las motivaciones de unos y otros sin que Rotta el Hutt, secundario digital con la voz de Jeremy Allen White, verbalice mirando a cámara el conflicto que los guionistas han planteado para su personaje.

La película también alterna hallazgos visuales espectaculares con otros momentos mucho más deslavazados. Algunas secuencias aprovechan con inteligencia el gran formato, como su deslumbrante apertura nevada, mientras que otras caen en un exceso digital donde criaturas y escenarios pierden definición entre capas de CGI y ocres fondos saturados. El paso por Nal Hutta, planeta natal de los hutts, resume bien ese desequilibrio al presentarse conceptualmente fascinante dentro del lore galáctico, pero desaprovechándose por una planificación confusa que acumula acción digital difícil de disfrutar.

Con todo, 'The Mandalorian and Grogu' conserva suficiente carisma para funcionar como fiesta veraniega de aventuras espaciales. Cuando Favreau se permite jugar con el imaginario pulp, con su interminable colección de monstruos y la relación muda entre sus protagonistas, el film recuerda por qué 'The Mandalorian' revitalizó parte de la ilusión perdida alrededor de Star Wars. Una lástima que el trayecto entre esos momentos resulte tan accidentado, evidenciando hasta qué punto el proyecto sigue pensando como una serie incluso cuando pretende comportarse como cine. Si la vagancia de su guion hace demasiado fácil encontrar momentos en los que levantarse a por más pipas, será complicado que alguien se quede en la sesión continua.

Para fans indulgentes con ganas de explorar el “mandoverso” y sin miedo a los peligros del Borde Exterior.