En el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, Rita comparte su historia de superación: el miedo que sintió al recibir el diagnóstico, los desafíos del tratamiento y la fortaleza que encontró en su familia.
Hay noticias que cambian la vida para siempre. Rita Galván lo sabe muy bien. Lo que comenzó con el descubrimiento de dos bultos en una de sus mamas terminó convirtiéndose en uno de los desafíos más difíciles que le tocó afrontar: un diagnóstico de cáncer de mama.
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Hoy, después de haber atravesado la enfermedad, Rita comparte su experiencia con un mensaje claro: el cáncer no es una sentencia de muerte y la detección temprana puede salvar vidas.
En el marco del 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, su historia invita a reflexionar no solo sobre la importancia de los controles médicos, sino también sobre el valor del acompañamiento familiar durante un proceso oncológico.
Del miedo a lo desconocido a encontrar la fortaleza para seguir
Rita recuerda perfectamente cómo comenzó todo. Acababa de regresar de unas vacaciones inolvidables cuando descubrió algo extraño en su cuerpo.
"Fue volver de unas vacaciones espectaculares y encontrarme con dos bultos en una de mis mamas y no sabía qué era. Cuando recibí la noticia cambió toda mi vida", relató.
El diagnóstico llegó acompañado de incertidumbre y muchas preguntas. "Cuando me informaron del diagnóstico sentí mucho miedo. Tenía miedo a todo lo que desconocía", confesó.
De pronto, tuvo que familiarizarse con estudios, procedimientos y tratamientos que hasta entonces desconocía. Cada resultado médico representaba un nuevo desafío, pero también una oportunidad para comprender lo que estaba atravesando.
"Tuve que aprender a ser valiente para poder afrontar algo que desconocía: tratamientos previos, quimioterapias... Tuve que empezar a leer y buscar qué significaba cada cosa que salía en mis estudios", recordó.
El camino no fue sencillo. Rita debió someterse a una cirugía y posteriormente afrontar un extenso tratamiento de quimioterapia. En medio de ese proceso, encontró en sus seres queridos la contención necesaria para continuar.
"Tuve que fortalecer mis pensamientos, refugiarme mucho en mi familia", expresó.
El acompañamiento familiar, una parte fundamental del proceso
Para Rita, uno de los aprendizajes más importantes que le dejó la enfermedad fue comprender cuánto influye el entorno en la recuperación emocional de un paciente.
Desde su experiencia, considera fundamental que familiares y amigos acompañen con afecto, comprensión y naturalidad, sin que el diagnóstico se convierta en el centro de cada vínculo.
"Es muy importante el trato y la contención del entorno familiar. No tienen que tratarte como un enfermo terminal, sino como un enfermo que hay que acompañar", sostuvo.
Sus palabras reflejan una necesidad que muchas veces queda en segundo plano: sentirse escuchada, comprendida y acompañada, sin perder la identidad ni quedar definida únicamente por una enfermedad.

"El cáncer no es sinónimo de muerte"
Hoy, Rita transforma su experiencia en un mensaje de concientización para otras mujeres. Como integrante de "Guerreras en la lucha contra el Cáncer de Mama", busca transmitir la importancia de reconocer el diagnóstico, acceder a los tratamientos y mantener la esperanza.
"El mensaje que dejamos las Guerreras en la lucha contra el Cáncer de Mama es asimilar la enfermedad, asimilar que se tiene un cáncer, pero teniendo en cuenta que el cáncer no es sinónimo de muerte. Con la detección temprana se pueden salvar vidas", afirmó.
Su reflexión cobra especial relevancia en una fecha dedicada a promover los controles preventivos y recordar que detectar la enfermedad en sus primeras etapas aumenta las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Una historia de superación que invita a tomar conciencia
La historia de Rita Galván es la de una mujer que tuvo que aprender a convivir con el miedo, encontrar fortaleza en su familia y afrontar un tratamiento que transformó su vida.
Hoy, su testimonio permite ponerle rostro y voz a una realidad que atraviesan miles de mujeres y recordar que, detrás de cada diagnóstico, hay una persona que necesita atención médica, comprensión y acompañamiento.
En este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, Rita deja un mensaje que trasciende su propia experiencia: realizarse los controles médicos, prestar atención a las señales del cuerpo y consultar a tiempo puede marcar la diferencia.
Porque su historia no se trata solamente de una enfermedad que logró superar, sino también de la esperanza que hoy busca compartir con quienes están comenzando ese mismo camino.