X
Locales

La Alumbrada, una tradición que se apaga con el paso de los años en Santiago del Estero

Desde el Cementerio de Los Flores señalaron que cada vez menos familias se acercan a homenajear a sus seres queridos durante el Día de los Fieles Difuntos. Una costumbre profundamente arraigada en la cultura del norte argentino que lentamente pierde presencia.

Hoy 22:51

La Alumbrada es una de las tradiciones más representativas del norte argentino, especialmente en Santiago del Estero, donde cada 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, las familias acostumbran visitar los cementerios para recordar a sus seres queridos mediante el encendido de velas, oraciones y momentos de recogimiento.

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

Sin embargo, esta costumbre, que durante décadas convocó a numerosas familias, se practica cada vez menos, según relataron trabajadores del Cementerio del barrio Los Flores, ubicado al sur de la ciudad Capital.

"Cada año viene menos gente a los cementerios a homenajear a sus difuntos”, expresó una de las encargadas del lugar, al comparar la concurrencia actual con la de años anteriores.

Según explicó, tiempo atrás el cementerio recibía entre 1.500 y 2.000 visitantes durante toda la jornada. Muchas familias llegaban por la mañana, otras lo hacían por la tarde y permanecían hasta altas horas de la noche, e incluso hasta el amanecer, alumbrando las tumbas y rezando por sus seres queridos.

"Hoy tal vez pasaron entre 500 y 600 personas. Rezan, alumbran a sus difuntos un rato y se van", relató la trabajadora.

Esta disminución también modificó el funcionamiento del cementerio. Mientras que antiguamente numerosas familias permanecían durante toda la noche, actualmente las puertas se cierran a las 23 horas, debido a que prácticamente ya no quedan visitantes.

"Ya nadie pasa toda la noche como se hacía hace varios años atrás", señaló la encargada.

De esta manera, la Alumbrada continúa siendo una expresión de fe, memoria y encuentro familiar, aunque los testimonios recogidos en Los Flores reflejan cómo una tradición transmitida de generación en generación va perdiendo parte de aquella convocatoria que caracterizaba al Día de los Fieles Difuntos.