La clínica psiquiátrica donde permanece internado informó a la Justicia que el músico consumió la sustancia luego de regresar de la audiencia en la que declaró por primera vez por el crimen de Cristian “El Gringo” Díaz.
El músico Cristian “Pity” Álvarez dio positivo en un examen de detección de cocaína luego de participar de una audiencia judicial en la que declaró por primera vez en el juicio por el homicidio de Cristian “El Gringo” Díaz. La situación fue comunicada a la Justicia por la clínica psiquiátrica de Castelar donde permanece internado desde el pasado 2 de octubre.
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De acuerdo con un informe enviado al Juzgado Nacional en lo Civil N° 4, el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados habría reconocido ante los profesionales que recibió droga durante su salida de la institución y que llegó a consumir parte de ella.
“Me dieron dos bolsas, una la tomé allá y otra la traje para acá”, habría manifestado Álvarez, según consta en el documento.
El episodio ocurrió después de que el músico regresara a la clínica, tras ser trasladado en una ambulancia hasta el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, donde prestó declaración en el marco del proceso por el asesinato ocurrido en julio de 2018.
Según el relato del personal de enfermería, al regresar intentaron revisar sus pertenencias, pero el músico se apartó y sacó de uno de sus bolsillos un envoltorio confeccionado con fragmentos de bolsas plásticas. Luego habría intentado aspirar un polvo blanco.
Cuando los profesionales le preguntaron de qué sustancia se trataba, Álvarez respondió que era cocaína y aseguró que se la habían entregado durante su salida. Incluso habría justificado el consumo al expresar: “Esto me hace bien”. Consultado sobre quién se la había proporcionado, se negó a dar nombres y respondió que lo hacía por “secreto de adicto”.
El informe médico también detalló que el 29 de octubre el músico había dado negativo en un control toxicológico, mientras que un nuevo análisis realizado el 3 de noviembre detectó la presencia de cocaína.
La noticia tomó por sorpresa a su abogado defensor, Javier Baños, quien aseguró que desconocía lo sucedido. “Me enteré dando una nota”, expresó. Además, recordó que al llegar al tribunal había observado a su defendido después de varios días de abstinencia y que, tras conocer el resultado del estudio, reconsideró su impresión sobre el comportamiento que tuvo durante la audiencia.
A raíz de lo ocurrido, los profesionales de la clínica volvieron a manifestar su preocupación por los traslados del músico fuera del establecimiento. Consideraron que estas salidas dificultan el seguimiento del tratamiento y el control de su abstinencia, debido a que no pueden supervisar permanentemente a las personas con las que mantiene contacto.
Por su parte, Verónica Román, querellante en la causa, cuestionó las circunstancias en las que Álvarez habría conseguido la sustancia y planteó interrogantes sobre las personas que lo acompañaron durante la jornada judicial.
“¿Quién se la dio? ¿Cómo va a estar drogado si venía del hospital y directamente fue al juzgado?”, manifestó durante una entrevista televisiva. También expresó su preocupación por el entorno del músico y consideró que la situación representa un riesgo para su recuperación.
El episodio abrió interrogantes sobre el momento y el lugar en el que el músico habría recibido la cocaína. Durante la audiencia, Álvarez estuvo acompañado por integrantes de su entorno, entre ellos su hermana Silvina, su mánager Santiago Ruiz, sus abogados y el sacerdote César Scicchitano Tagle, conocido como el cura rockero.
Sin embargo, fuentes judiciales señalaron que durante su declaración no observaron signos evidentes de intoxicación y que el músico se mostró atento a lo que sucedía en la sala. También recordaron que solicitó varios cuartos intermedios porque se encontraba ansioso y nervioso.
Durante su testimonio, Pity Álvarez reconstruyó el enfrentamiento que terminó con la vida de Díaz, describió el momento de los disparos y aseguró que se había sentido acorralado. Además, manifestó su arrepentimiento por lo ocurrido.
“No pensé, me transformé”, expresó al intentar explicar su reacción durante la madrugada del 12 de julio de 2018, cuando mató a Díaz en el barrio Samoré, en Villa Lugano.