El funcionario, uno de los principales impulsores de la política migratoria restrictiva del mandatario estadounidense, reemplazará a Susie Wiles desde el 9 de noviembre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la designación de Stephen Miller como nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, en una decisión que se conoce pocos días después del revés electoral sufrido por el Partido Republicano en los comicios legislativos de mitad de mandato.
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El funcionario asumirá sus nuevas responsabilidades el lunes 9 de noviembre, en reemplazo de Susie Wiles, quien dejará el puesto. El propio Trump confirmó el cambio a través de una publicación en su red social Truth Social, donde destacó la trayectoria de su colaborador y lo definió como uno de sus asesores de mayor confianza. También agradeció a Wiles por el trabajo realizado durante su gestión.
Miller, de 41 años, es una de las figuras con mayor influencia dentro del entorno presidencial y mantiene una relación política con Trump desde hace más de una década. Su participación fue especialmente importante en la elaboración de los discursos y propuestas que marcaron la campaña electoral de 2016, cuando el actual mandatario llegó por primera vez a la Casa Blanca.
Con el paso de los años, se consolidó como uno de los principales estrategas del oficialismo y como el funcionario que más impulsó las iniciativas de endurecimiento de la política migratoria. Durante el segundo mandato de Trump tuvo un papel central en la puesta en marcha del programa de deportaciones masivas, una de las principales promesas electorales del presidente.
Hasta el anuncio de su nuevo cargo, Miller se desempeñaba como subjefe de gabinete y asesor de seguridad nacional, desde donde intervenía en decisiones centrales de la administración. Su llegada a la jefatura de gabinete lo ubicará en una posición clave para coordinar el funcionamiento interno del Gobierno y la relación entre el presidente y las distintas áreas de la Casa Blanca.
Sin embargo, su actuación en materia migratoria también generó fuertes cuestionamientos. Los operativos de detención y expulsión de inmigrantes, que incluyeron redadas realizadas por agentes federales, provocaron manifestaciones y críticas de distintos sectores. Las controversias aumentaron luego de los tiroteos mortales de dos manifestantes por parte de agentes migratorios en Minneapolis, en enero, episodios que derivaron en protestas masivas.
Antes de incorporarse al equipo de Trump, Miller había trabajado como asesor del entonces senador republicano por Alabama Jeff Sessions, quien posteriormente se convirtió en el primer fiscal general de la administración republicana. Su incorporación a la campaña presidencial de 2016 como redactor de discursos marcó el inicio de una relación política que se mantuvo durante los años siguientes.
El nombramiento se produce en un escenario adverso para el Partido Republicano, que sufrió una derrota en las elecciones de mitad de mandato y perdió el control del Congreso. El resultado abrió interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para avanzar con su agenda legislativa durante la segunda parte de la presidencia.
En ese contexto, la llegada de Miller a uno de los puestos de mayor responsabilidad de la Casa Blanca representa un cambio significativo en la estructura de confianza del mandatario. Su perfil, estrechamente vinculado con las políticas migratorias y la estrategia política de Trump, será uno de los ejes de la nueva etapa de la administración estadounidense.