Una mujer fue condenada a tres años y seis meses de prisión por estafar a múltiples entidades mediante el uso de un DNI ajeno en San Miguel de Tucumán.
En un caso que ha generado gran repercusión en San Miguel de Tucumán, una mujer fue condenada a tres años y seis meses de prisión efectiva tras ser hallada culpable de realizar estafas millonarias utilizando un documento de identidad ajeno. Los delitos se cometieron entre enero y mayo de 2026, tiempo en el cual la acusada logró defraudar a diversas entidades bancarias y comerciales por un total de más de 30 millones de pesos.
La trama de esta estafa comenzó el 26 de enero de 2026, cuando la víctima, una mujer que había perdido su riñonera con su DNI original y tarjeta de crédito, se vio afectada sin saber que alguien había encontrado sus documentos. La acusada, tras hacerse con la documentación, inició un operativo de compras y préstamos, simulando ser la legítima dueña.
En los primeros días de febrero, la mujer usó la tarjeta de crédito hurtada para realizar compras por un total de $3.234.659,08 en diversos comercios de la localidad, mostrando una estrategia bien planificada para ocultar su verdadera identidad. Este comportamiento fraudulento continuó el 24 de febrero, cuando abrió una cuenta crediticia utilizando información personal de la víctima y obtuvo un préstamo de $2.646.000.
Durante marzo, aprovechando su acceso a la información de la víctima, la acusada solicitó nuevas tarjetas de crédito y realizó consumos adicionales por $2.735.000. Su habilidad para manipular la información personal de la víctima le permitió extender sus fechorías sin ser detectada. Sin embargo, su suerte comenzó a cambiar en abril cuando acudió a una empresa de tarjetas de crédito regional y retiró $2.084.300 en efectivo.
El colapso del esquema de la mujer ocurrió el 5 de mayo, cuando intentó solicitar un crédito de $200.900 en una entidad bancaria. Un guardia de seguridad, al notar irregularidades en los datos biométricos, alertó a los empleados del banco, quienes rápidamente confirmaron que la identidad presentada no coincidía con la de la titular de la cuenta, resultando en la detención de la acusada.
Este caso subraya la importancia de la seguridad de la información personal y resalta cómo el uso indebido de documentos ajenos puede llevar a consecuencias legales severas. La condena no solo sirve de lección para la acusada, sino que también debe alertar a la sociedad sobre los riesgos de la identidad robada.