La policía busca a dos personas, un hombre y una mujer, que habrían tenido un cierto grado de participación en el asesinato de Leda Raimundi. Trascendió que ambos sospechosos podrían estar relacionados con el umbandismo.
Un hombre y una mujer supuestamente enrolados en el umbandismo acaban de convertirse en dos nuevos sospechosos del brutal homicidio de la maestra jardinera Leda Fabiana Raimundi, cuya tragedia habría sido complementada con prácticas caníbales.
Allí se sostiene el aspecto dominante de la investigación, iniciada el viernes pasado -en un camino que une Villa Robles con Beltrán-, tras hallarse el cuerpo desfigurado de la mujer, de 43 años, domiciliada en el barrio Juramento.
Hasta ahora suman cinco los detenidos: Mario Rojas, Guillermo Pereyra (‘El Turco’), Lucrecia Ledesma, Esteban Ledesma (hijo) y Gabriel Brandán.
Todos serían imputados formalmente por ‘homicidio calificado agravado por ensañamiento y alevosía’, según deslizó un funcionario judicial.
Para el juez Ramón Gómez, el quinteto secuestró a la víctima desde un albergue transitorio del norte. ‘Queríamos asustarla. Estaba celoso’, habría sido la defensa de Rojas, ex pareja de la mujer durante cuatro años.
Según éste, Raimundi se habría acercado afectivamente a un vecino del Bº El Palomar empleado del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (Ipvu).
‘No respondía mis sms; se enojaba por cualquier cosa; me mentía’, habría añadido, dejando entrever furia por el distanciamiento de la maestra por quien reconoció un sentimiento de posesión.
Así, una noche advirtió a un compañero de trabajo también remisero como él: ‘Me anda jodiendo esta mina. La voy a c... matando’.
El ultimátum fue reconocido por algunos compañeros, quienes lo describieron: ‘Un tipo con muchos mambos (problemas)’.
Y no hubo más comentarios. El jueves a las 18,30 Rojas habría tenido sexo con la víctima en un albergue; alli arribó otro móvil con los otros cuatro detenidos.
En minutos, la mujer fue reducida, golpeada y drogada. ‘Íbamos a asustarla’, aclaró uno de los Ledesma.
Sin embargo, se sabe que la golpearon hasta que Raimundi tragó su propia sangre. Luego, la condujeron hacia Villa Robles la descuartizaron y la arrojaron en un camino de suma exposición, ya que deseaban que alguien la encontrase.
Fuente: El Liberal.