Alex Camilleri debuta en la dirección con este drama sobre la vida de un pescador maltés.
Por Jordi Batlle Caminal
Para Fotogramas
¿Quedan todavía pescadores solitarios con sus barquitas humildes como el que recreaban Spencer Tracy y John Sturges en 'El viejo y el mar' (1958)? En un momento de 'Luzzu' se habla de una barca vieja como objeto idóneo para decorar el centro de una rotonda; como vestigio y testimonio, pues, del pasado. Pero su protagonista todavía faena en una barca chica, y lo tiene crudo: a su escaso rendimiento (la lonja lo ningunea, los restaurantes a los que intenta vender cuatro pescados frescos lo ignoran, etc.), se suman sus problemas personales: la barca se avería y hay que arreglarla, su bebé necesita cuidados médicos caros... La solución pasará, no sin disgusto, por abrazar los nuevos tiempos.
Esa barca que ha pasado por varias generaciones de la misma familia es, de hecho, tan protagonista de 'Luzzu' como su propietario. La película de Camilleri, exótico halcón maltés en el zoo de las carteleras, es así una elegía como la que Alexander Mackendrick cantó en 'La bella Maggie' (1954) a una destartalada barcaza. En todo momento, un agradable aire neorrealista sopla por los cuatro costados de 'Luzzu'.