Por primera vez en siglos, las autoridades israelíes restringen el acceso al templo sagrado en Jerusalén, generando preocupación entre fieles y peregrinos justo antes de la Semana Santa.
Por primera vez en siglos, el acceso a la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén permanece cerrado a pocos días del inicio de la Semana Santa.
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La medida, implementada desde el pasado 28 de febrero, fue justificada por las autoridades israelíes por motivos de seguridad en medio de la escalada de violencia en la región, y ha generado alarma entre fieles y observadores internacionales.
El Santo Sepulcro, uno de los sitios más sagrados del cristianismo, se mantiene inaccesible en un momento clave del calendario religioso, cuando miles de peregrinos suelen llegar a Jerusalén. Tradicionalmente, el templo recibe hasta dos millones de visitantes al año, con jornadas de más de 10 mil personas durante las celebraciones de Semana Santa. Incluso durante la pandemia de COVID-19, el recinto mantuvo actividades religiosas, lo que destaca la excepcionalidad del cierre actual.
El gobierno israelí defendió la medida, señalando que busca proteger a los fieles ante recientes ataques con misiles y drones en la región. “Los sitios sagrados de Jerusalén se mantienen vacíos por una razón: proteger a los fieles”, indicaron autoridades, agregando que otras restricciones también afectan a lugares de culto en la Ciudad Vieja.
Construido en el siglo IV durante el reinado del emperador Constantino, el Santo Sepulcro ha sobrevivido a invasiones, destrucciones y cambios de poder a lo largo de la historia. A pesar de ello, el culto cristiano se había mantenido de manera continua, administrado por varias denominaciones cristianas y custodiado por familias musulmanas desde hace siglos.
El cierre se da en un contexto de creciente tensión en Jerusalén y Cisjordania, incluyendo denuncias sobre restricciones a fieles musulmanes en la mezquita de Al-Aqsa durante el Ramadán y el aumento de la violencia regional. Autoridades cristianas han solicitado acceso al templo durante la Semana Santa y continúan negociaciones con el gobierno israelí, mientras la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos.