El hombre, de 44 años y oriundo de Entre Ríos, fue encontrado sin vida en su departamento. El caso reaviva la preocupación por el uso indebido de sedantes hospitalarios en encuentros ilegales conocidos como “propofest”.
Un enfermero de 44 años fue hallado muerto este viernes en su departamento, en un hecho que se investiga en el marco del escándalo por el consumo de propofol en fiestas clandestinas. El caso genera conmoción y suma un nuevo capítulo a una trama que ya involucra a profesionales de la salud.
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Según trascendió, el hombre —oriundo de Entre Ríos— fue encontrado sin vida por familiares que no tenían contacto con él desde el lunes. En la vivienda, particularmente en la cocina, se hallaron más de 50 ampollas de propofol, un potente sedante de uso hospitalario.
De acuerdo a la información difundida por el periodista Leo García, el cuerpo presentaba rastros de pinchazos en los brazos, lo que refuerza la hipótesis de un posible consumo de la sustancia mediante inyecciones. Los investigadores intentan determinar si el enfermero se encontraba solo al momento de su muerte, ya que fue hallado en el living del inmueble.
En paralelo, se analiza si la víctima pudo haber participado en las denominadas “propofest”, reuniones privadas en las que, según las pesquisas, se consumirían drogas de uso médico bajo la modalidad de “viajes controlados”. En este contexto, ya se encuentran imputados los médicos Hernán Boveri y Delfina “Fini” Lanusse.
Un antecedente reciente que encendió las alarmas
El caso guarda similitudes con la muerte de Alejandro Salazar, un anestesiólogo de 29 años que fue hallado sin vida el pasado 20 de febrero en su departamento del barrio porteño de Palermo.
Salazar, conocido como “Alito” entre sus colegas, era residente del Hospital Rivadavia y realizaba una rotación en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez. El día de su fallecimiento debía presentarse a trabajar en la Fundación Favaloro, pero nunca llegó.
Ante la falta de respuestas, su hermana alertó al 911, lo que derivó en el hallazgo del cuerpo en su vivienda, ubicada sobre la calle Juncal al 4600. El anestesiólogo fue encontrado en el suelo, con una vía intravenosa en el pie derecho, marcas de catéter y jeringas a su alrededor.
El informe preliminar de la autopsia indicó que la muerte se produjo por congestión y edema pulmonar, además de edema meningoencefálico, aunque aún se aguardan los resultados toxicológicos para confirmar la causa de base, que se presume sería una sobredosis.
A partir de ese hecho, se abrió una investigación paralela por el presunto robo de sustancias como propofol y fentanilo de centros de salud, destinadas al consumo en fiestas privadas. La causa es llevada adelante por el fiscal Eduardo Cubría, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6, junto al Juzgado N°60.
La reciente muerte del enfermero vuelve a poner el foco sobre estas prácticas ilegales y el acceso indebido a medicamentos de uso restringido, en un escenario que preocupa tanto a las autoridades sanitarias como judiciales.