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La ceremonia se realizará en julio próximo, con una misa en honor al religioso maronita libanés, considerado el primer santo católico del Líbano.
Con una misa que será celebrada en la Catedral Basílica, en el mes de julio próximo, la Casa Libanesa de Santiago del Estero entronizará una imagen de San Chárbel, religioso maronita libanés canonizado en 1977 y considerado el primer santo católico del Líbano.
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Cada 24 de julio, miles de fieles en todo el mundo celebran la festividad de San Chárbel, un monje maronita del Monte Líbano cuya influencia espiritual ha trascendido fronteras, culturas y credos.
Nacido bajo el nombre de Youssef Antoun Makhlouf en 1828, en un pueblo cercano a los cedros del Líbano, abrazó la vida religiosa a los 23 años en el Monasterio de San Marón, en Annaya. Allí adoptó el nombre de Chárbel, en honor a un mártir cristiano del siglo II.
Huérfano de padre, fue adoptado por un hombre religioso que lo acercó a la fe católica, convirtiéndose luego en monje ermitaño bajo la orden maronita, en Aannaya, Líbano.
Su camino a la gloria de los altares comenzó mientras aún vivía. Era conocido por promover el acercamiento entre las diferentes religiones existentes en Líbano y por su profunda vida de oración, austeridad y servicio espiritual.
Según la tradición, estando con vida ya intercedía ante Dios para lograr la sanación de personas que acudían a él en busca de alivio físico y emocional. Se le atribuía el don de la taumaturgia, es decir, la capacidad de sanar enfermos.
Entre los relatos vinculados a su vida, se menciona que curó a un enfermo leyéndole el Evangelio y que protegió cultivos de una plaga de langostas rociándolos con agua bendecida.
Ya como monje maronita, se le atribuyeron curaciones de enfermos, expulsión de demonios e incluso protección sobre los campos y las cosechas, socorriendo a humildes agricultores de la zona.
Su fama fue creciendo poco a poco y llegó a personas de distintas religiones, quienes se acercaban a Fray Chárbel para pedir su intercesión ante Dios.
Durante 16 años vivió en comunidad monástica, antes de retirarse a una celda como ermitaño. Allí se dedicó a la oración incesante y a una vida austera hasta su muerte, ocurrida en la víspera de Navidad de 1898.
Su tumba, ubicada cerca del monasterio, se convirtió con el tiempo en un lugar de peregrinación. De allí se obtiene el conocido aceite asociado a la devoción de San Chárbel.
Dos milagros reconocidos se difundieron antes de su beatificación, en 1965, y otro antes de su canonización, en 1977. Desde entonces, el respeto hacia su memoria sigue vivo e ilumina la espiritualidad de quienes acuden a él en busca de paz, consuelo y milagros.
La entronización de su imagen en Santiago del Estero representará un momento especial para la comunidad libanesa local y para los fieles devotos de San Chárbel, fortaleciendo el vínculo espiritual, cultural y religioso con una de las figuras más veneradas de la tradición maronita.