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A 40 años de un Superclásico histórico: la pelota naranja y la vuelta olímpica de River en La Bombonera

Este 6 de abril se cumplen cuatro décadas desde que el Beto Alonso anotara los dos goles ante Boca y el plantel decidiera celebrar el título logrado la fecha anterior a pesar de las sugerencias por no hacerlo.

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Un día como hoy, hace 40 años, River Plate protagonizaba uno de los Superclásicos más recordados de la historia tras vencer a Boca Juniors en la Bombonera, en el mítico partido de la pelota naranja, con una actuación consagratoria de Norberto Alonso.

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Aquel 1986 fue uno de los años más gloriosos del club de Núñez, ya que además del torneo local, luego conquistaría la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.

La historia de la famosa pelota naranja

El primer tiempo del Superclásico se jugó con una pelota naranja Adidas Tango, a pedido del arquero xeneize Hugo Orlando Gatti, quien argumentó que los papelitos en el campo podían confundirse con la pelota blanca tradicional.

El árbitro Francisco Lamolina aceptó el pedido, recordando un antecedente en un partido de Selección Argentina ante la Unión Soviética donde se utilizó una pelota similar por la nieve.

Un clima tan tenso que intervino el Presidente

El Millonario ya era campeón y tenía pendiente ese clásico en La Boca, donde no jugaba desde 1982. El clima era tan tenso que incluso el entonces presidente argentino, Raúl Alfonsín, pidió a los dirigentes riverplatenses que no dieran la vuelta olímpica por cuestiones de seguridad.

Sin embargo, tras sufrir agresiones durante la llegada al estadio, el plantel decidió realizar igualmente el festejo. Alejandro Montenegro recordó que hasta les arrojaron objetos contra el micro y que eso terminó motivando aún más al equipo.

La tarde inolvidable del Beto Alonso

A los 30 minutos del primer tiempo llegó la jugada que quedó en la historia. Tras un tiro libre ejecutado por Roque Alfaro, Alonso conectó de cabeza la pelota naranja ante la salida en falso de Gatti para marcar el 1-0.

En el complemento, ya con la pelota tradicional, el Xeneize fue en busca del empate, pero se encontró con una gran actuación del arquero Nery Pumpido.

A siete minutos del final, el Beto volvió a aparecer. Su remate se desvió en el defensor José Luis Passucci y se transformó en el 2-0 definitivo para el equipo dirigido por Héctor Veira, desatando el festejo del conjunto de Núñez.

Una formación que quedó en la historia

Aquella tarde, River formó con Pumpido; Eduardo Saporiti, Oscar Ruggeri, Carlos Karabín y Montenegro; Héctor Enrique, Américo Gallego, Alfaro y Claudio Morresi; Luis Amuchástegui y Alonso.

Una de las ausencias destacadas fue la de Enzo Francescoli, quien no pudo jugar porque estaba concentrado con la selección uruguaya de cara al Mundial de México.

Ese triunfo, sumado a la recordada vuelta olímpica en la Bombonera, terminó de convertir a ese River en un equipo legendario, con una imagen imborrable: el salto del Beto Alonso para cabecear la pelota naranja, una postal eterna del fútbol argentino.