El diputado nacional denunció un doble discurso oficialista y advirtió sobre el impacto de la recesión en el empleo y la industria nacional.
El diputado nacional Nicolás Massot definió a la gestión de Javier Milei como un “gobierno amoral”, cuestionó la falta de autocrítica frente a presuntos hechos de corrupción y aseguró que la continuidad de funcionarios deslegitimados “expone al propio Presidente”. Además, criticó la política económica basada en la “mano invisible del mercado” y planteó la necesidad de construir una alternativa política de centro con una hoja de ruta común.
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Massot sostuvo que observa “dos puntos de justificación de los recurrentes hechos de corrupción explícitos” y remarcó que, frente a los escándalos, “nunca hay una autocrítica ni una condena”.
En ese sentido, señaló: “Milei no cumplió hasta ahora en nada con esto de que decía que le iba a cortar la mano a los corruptos”. Según el legislador, el oficialismo apela a relativizar las denuncias comparándolas con gestiones anteriores. “Lo justifican diciendo que antes estábamos peor, como si hubiera grados de corrupción tolerables”, afirmó por radio Splendid AM 990.
El diputado vinculó esta actitud con un “doble discurso” entre la prédica ética del Gobierno y su práctica política. “Ninguno de los comportamientos tiene criterios absolutos de ética pública. Es muy diferente a lo que pregonó el gobierno antes de empezar su gestión”, sostuvo, y agregó que la idea de la “moral como política de Estado” mencionada por el Presidente “no resiste el menor análisis”.
Consultado por la situación del jefe de Gabinete, Massot consideró que el caso dejó de ser un problema individual y pasó a involucrar directamente al mandatario. “Hoy ya dejó de tratarse de Adorni y se trata del propio Presidente. El que está exponiéndose al no tomar la decisión que el 70% mínimo de los argentinos espera es él”, afirmó. En esa línea, aseguró que “no tiene ningún sentido tener un jefe de Gabinete que está totalmente deslegitimado”, y agregó: “No puede encabezar una reunión ni convocar a nadie externo; está anulado”.
En materia económica, el legislador cuestionó la estrategia oficial y advirtió sobre el impacto social del ajuste. “El costo que ha pagado la sociedad por una ansiada baja de la inflación es altísimo en términos de actividad y empleo”, señaló. También criticó la ausencia de una política industrial y el exceso de confianza en el mercado: “Es un gobierno que cree en la teoría del derrame y en la mano invisible, como si todo fuera a resolverse solo; y en el medio está la gente quedándose sin empleo y sin llegar a fin de mes”.
Massot, planteó la necesidad de que la oposición construya una alternativa basada en consensos programáticos antes que en liderazgos individuales. “Antes de hablar de cualquier estrategia electoral, hay que ordenar un diagnóstico común y una hoja de ruta”, explicó. Entre los puntos que mencionó como base de discusión incluyó el equilibrio fiscal, el saneamiento del Banco Central y una agenda de desregulación, aunque con “conciencia industrial y de empleo nacional”.
Respecto de los diálogos políticos en curso, el diputado confirmó encuentros con dirigentes de distintos espacios y sostuvo que el objetivo es evaluar coincidencias. “No es una cuestión de juntar dirigentes, sino de definir un rumbo. Si hay coincidencias, después se hablará de lo electoral”, indicó. También consideró que sería positivo que el espacio de centro dirima liderazgos en una primaria: “Que exista una primaria que nuclee espacios con responsabilidad fiscal pero también con conciencia industrial”.
Finalmente, Massot afirmó que el oficialismo puede ser derrotado electoralmente si la oposición logra un liderazgo competitivo. “En un sistema de balotaje, a un presidente que ya tiene más imagen negativa que positiva se le puede ganar”, sostuvo. Y concluyó: “Hay que hacerlo con un liderazgo que inspire confianza y futuro, no una vuelta al pasado”.