Tras 16 años de hegemonía, el oficialismo fue superado por la oposición conservadora, que promete restaurar el Estado de derecho y reencauzar la relación con la Unión Europea.
El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Victor Orbán, reconoció su derrota en las elecciones legislativas y felicitó por la victoria a su rival, el opositor conservador Péter Magyar.
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“Para nosotros el resultado es doloroso, pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar”, dijo ante sus seguidores el mandatario húngaro.
Tras el recuento de 72,4 % de los votos, la oposición logró 138 de los 199 escaños, frente a 54 del hasta ahora gobernante partido Fidesz, de Orbán, que gobernó el país centroeuropeo desde 2010 con mayoría absoluta.
El tercer partido en la Cámara, Nuestra Patria, de extrema derecha, superaba por la mínima el umbral del 5 %, que le daba 7 escaños.
En caso de confirmarse esta “súper mayoría” (a partir de 133 escaños), Tisza podría cumplir su promesa electoral de reconstruir el Estado de Derecho en Hungría, que el sistema Orbán había reformado a su gusto, con una nueva Constitución, leyes que limitaban la libertad de prensa y otros derechos fundamentales.
La victoria de Magyar acabará con 16 años consecutivos de gobierno de Orbán, considerado un referente para la derecha populista internacional.
Qué está en juego en Hungría
Los húngaros votaron este domingo en unas elecciones con un alto nivel de participación que pondrán fin a 16 años de gobierno del primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán y dará paso a la alternancia que propone el político conservador proeuropeo Péter Magyar.
Los 7,5 millones de electores en el país, así como los más de 500.000 registrados en el extranjero, pudieron elegir entre cinco partidos, en un sistema electoral mayoritario mixto muy favorable al partido de Orbán, Fidesz (Unión Cívica Húngara).
Orbán, de 62 años, se convirtió en una referencia de la ultraderecha internacional, tanto dentro como fuera de Europa, por sus posturas contrarias a la inmigración y su oposición a los derechos LGTBQ y al continuo apoyo de los occidentales a Ucrania en su guerra contra Rusia.
Más temprano los sondeos de institutos independientes ya predecían una amplia victoria del partido de oposición Tisza, de Magyar, de 45 años, que en dos años ha logrado construir un movimiento capaz de hacer sombra al primer ministro, cuya popularidad cayó debido a la ralentización de la economía.
“Elegimos entre el Este y Occidente, entre la propaganda y un debate público honesto, entre la corrupción y una vida pública íntegra” dijo Magyar tras votar en Budapest. Orbán ha convertido este país de 9,5 millones de habitantes en un modelo de democracia antiliberal.
Entre los dirigentes de la UE, es una excepción por su cercanía al presidente ruso Vladimir Putin, y ha criticado las sanciones del bloque contra Rusia desde que esta invadió Ucrania en 2022.
Dar una “oportunidad al cambio”
Los signos de nerviosismo eran palpables en las filas del partido oficialista Fidesz, que recibió el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump. El vicepresidente estadounidense JD Vance visitó Budapest esta semana para apoyar a Orbán y criticar la injerencia de los “burócratas de Bruselas”.
El propio Trump multiplicó los mensajes el viernes, prometiendo poner la “potencia económica” de Estados Unidos al servicio de Orbán, que encarna la lucha contra la inmigración y la defensa de la “civilización occidental”.
“Afortunadamente, tenemos muchos amigos en el mundo. De América a China, pasando por Rusia y el mundo turco”, había declarado Orbán tras votar y había dicho que no permitirá que Bruselas “prive” a Hungría de “su futuro y su soberanía”.
Aunque la UE evitó expresarse abiertamente, “la mayoría de los Estados miembros estarán más bien felices de deshacerse” del líder nacionalista, afirmó un diplomático europeo.
Orbán chocó a menudo con los otros 26 Estados miembros. Bruselas le acusa de socavar el Estado de derecho y ha congelado miles de millones de euros en fondos.
Durante la campaña, Orbán prometió proseguir su represión contra las “falsas organizaciones de la sociedad civil, los periodistas vendidos, los jueces y los políticos”
En un tono muy distinto, Magyar se comprometió a mejorar los servicios públicos, en particular en la salud y la educación.“¡Den una oportunidad al cambio!”, apeló este exmiembro del Fidesz durante un mitin el jueves, prometiendo atajar la corrupción, restaurar las instituciones democráticas y hacer de Hungría un miembro leal de la UE, de la que forma parte desde 2004.