Osvaldo Granados analizó en su columna para Radio Panorama el escenario económico actual y advirtió sobre presión cambiaria, cambios en el acuerdo con el FMI y señales de desaceleración del consumo.
El licenciado Osvaldo Granados sostuvo que, según estimaciones privadas, la inflación de abril podría ubicarse nuevamente en el rango del 2% mensual, en un contexto de cambios en variables clave de la economía.
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Durante su columna de este jueves en Radio Panorama, el analista señaló que la reciente negociación del ministro de Economía Luis Caputo con el Fondo Monetario Internacional no generó mayor impacto en la opinión pública, aunque destacó modificaciones relevantes en las condiciones del acuerdo.
“Se redujo la exigencia del superávit fiscal primario, lo que implica que habrá más dinero circulando en la economía”, explicó.
En relación al mercado cambiario, Granados advirtió que el dólar continuará bajo presión. Indicó que las tasas actuales, cercanas al 22% anual en plazos fijos, resultan poco atractivas para los grandes ahorristas, mientras que el tipo de cambio tampoco aparece como una opción clara ante la expectativa de un aumento en las exportaciones.
En ese contexto, señaló que los inversores de mayor volumen están optando por bonos ajustados por inflación, buscando preservar el valor de sus ahorros.
Por otro lado, mencionó señales de debilidad en el consumo, particularmente en el rubro alimentos, con una caída en la demanda de carne. “Los consultores observan una retracción del consumo y proyectan que la inflación de abril volverá a comenzar con 2”, afirmó.
Asimismo, hizo referencia a cambios en el esquema de subsidios al transporte en la Ciudad de Buenos Aires, donde se modificó el criterio de asignación de recursos. “Antes se subsidiaba por unidad, ahora será por pasajero transportado, lo que genera ajustes en la frecuencia del servicio”, explicó.
Finalmente, destacó la eliminación del impuesto a los Ingresos Brutos para trabajadores no profesionales, medida que alcanzaría a unas 140 mil personas. En ese sentido, consideró que se trata de un tributo “distorsivo” y remarcó la necesidad de avanzar en una reforma impositiva integral en la Argentina.