El crack brasileño fue la gran atracción en el 1-1 entre Santos y el Ciclón por la Copa Sudamericana. Sufrió un duro golpe, participó en el gol de Gabigol y se llevó todo el cariño de los hinchas.
La presencia de Neymar convirtió el empate entre San Lorenzo y Santos en mucho más que un partido de Copa Sudamericana. El brasileño fue el gran protagonista de la noche en el Nuevo Gasómetro, donde pasó por todos los estados: susto, fútbol, ovación y hasta una invasión de cancha en el final.
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El astro del Peixe disputó los 90 minutos del 1 a 1 por la tercera fecha del Grupo D y dejó varios momentos que marcaron la jornada en el estadio Pedro Bidegain.
Antes incluso de que comenzara el partido, Neymar ya había generado una escena emotiva.
Primero, se acercó a saludar a un grupo de hinchas en silla de ruedas, gesto que fue acompañado por una fuerte ovación desde las tribunas.
Luego, al momento de salir al campo de juego, se vivió otra imagen especial cuando un niño que lo acompañó de la mano no pudo contener las lágrimas por la emoción de estar junto a su ídolo, una postal que rápidamente se volvió viral.
Ya en pleno partido, el susto llegó temprano.
En una disputa de pelota junto a Manuel Insaurralde y Matías Reali, Neymar cayó al césped y recibió un durísimo rodillazo en la nuca por parte del mediocampista azulgrana.
La escena generó preocupación inmediata. El delantero quedó tendido varios minutos y obligó al ingreso urgente de la asistencia médica.
Finalmente, tras ser atendido, logró reincorporarse y continuó en cancha, llevando tranquilidad tanto al banco de Santos como a los hinchas presentes.
A los 32 minutos, Neymar mostró toda su jerarquía.
Tomó la pelota por el sector izquierdo, dejó en el camino a Nicolás Tripichio y lanzó un centro rasante que encontró una gran asistencia de taco de Benjamín Rollheiser para que Gabriel Barbosa (Gabigol) definiera y marcara el 1-1 definitivo.
Aunque no apareció en la planilla de gol ni asistencia oficial, su participación fue determinante en la jugada que terminó cambiando el rumbo del partido.
Tras el pitazo final, el cariño del público de San Lorenzo quedó más que claro.
Muchos hinchas del Ciclón aplaudieron al brasileño y hasta un fanático invadió el campo de juego para acercarse, saludarlo e intentar conseguir su camiseta.
Antes de ingresar al túnel rumbo a los vestuarios, Neymar se tomó unos segundos para agradecer el afecto recibido y saludar a los presentes.
Lo hizo con la camiseta de Ezequiel Herrera sobre sus hombros, pese al intento de Agustín Auzmendi por intercambiar casaca con él.
Una noche especial para Neymar, que volvió a demostrar que, incluso lejos de su mejor versión física, sigue siendo una figura capaz de transformar cualquier partido en un espectáculo.