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Policiales

"Ahora pido que rescaten a mi hija y a mis otras nietas porque corren peligro"

La abuela de la niña embarazada de 12 años pidió la intervención urgente de las autoridades y advirtió que el resto de su familia continúa en una situación de riesgo. Las docentes de la menor expresaron su angustia e impotencia ante el aberrante caso.

Hoy 01:40
Tía y abuela de la menor abusada

El caso de la niña de 12 años que cursa un embarazo de siete meses en la localidad de El Mojón, departamento Pellegrini, sigue generando conmoción en toda la provincia. Mientras la investigación judicial avanza para esclarecer las circunstancias que rodean el hecho, los testimonios de sus familiares y docentes exponen el profundo dolor y la impotencia que atraviesan quienes conocen de cerca la historia de la menor.

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Un equipo de Noticiero 7 llegó hasta la localidad ubicada a unos 200 kilómetros de la ciudad Capital y dialogó con Gladys Albornoz de Galván, abuela de la niña, quien aseguró haber advertido durante años sobre situaciones de violencia que afectaban a sus nietos.

"Yo fui a la comisaría varias veces. Sabía del maltrato de los chicos, pero nunca me escucharon", expresó la mujer visiblemente conmovida.

Según relató, no sólo recurrió a la Policía, sino también a otras autoridades en busca de ayuda. "Fui hasta la jueza, a la asistente, varias veces. Pedía que fueran a ver cómo vivían, porque yo sabía cómo estaban", sostuvo.

La mujer recordó que pasó innumerables noches preocupada por la situación de los menores y afirmó que uno de sus nietos decidió abandonar el hogar para vivir con ella porque conocía lo que ocurría puertas adentro.

"Muchas noches no dormí pensando en las criaturas. Yo sabía que era un tipo violento", manifestó.

Con la voz quebrada, Gladys expresó que hoy siente una mezcla de alivio y dolor. Alivio porque su nieta se encuentra bajo su cuidado, pero dolor por considerar que sus advertencias no fueron atendidas a tiempo.

"Hoy lo que más me duele es porque nunca la escucharon. Ahora, después de lo que pasó, recién quieren hacer algo. Ya es tarde. Ya es muy tarde", lamentó.

"La única tranquilidad que tengo hoy es porque la tengo a mi nieta aquí conmigo", agregó.

Asimismo, realizó un desesperado pedido para que se proteja al resto de su familia. "Ahora lo único que pido es que rescaten a mi hija y a mis otras nietas y se las resguarde en otro lugar porque donde están corren peligro. Vive amenazada por el marido. Solamente pido que las saquen urgente de esa casa", reclamó.

"Sólo esperamos que se haga justicia"

Mónica Galván, tía de la menor, también se refirió a la situación que atraviesa la familia y aseguró que, pese al dolor, sienten algo de tranquilidad al tener a la niña junto a ellos.

"Hoy estamos un poco más tranquilas porque tenemos a mi sobrina con nosotros. Sólo esperamos que se haga justicia", expresó.

Mientras tanto, los familiares continúan buscando respuestas sobre lo ocurrido y aguardan avances en la investigación judicial.

Dolor e impotencia en la escuela

La conmoción también alcanzó a la comunidad educativa de la Escuela Dante Franzzini Nº 770, donde la niña cursa el séptimo grado.

Elizabeth Andave, vicedirectora de la institución, reconoció que la noticia impactó profundamente en docentes y directivos.

"Lo principal es el resguardo de la niña. Contenerla, apoyarla. Estamos todas muy sensibles por lo que ha pasado", señaló.

La docente aseguró que ninguno de los integrantes de la escuela sospechaba la situación que atravesaba la menor.

"Desconocíamos totalmente todo lo que ella venía pasando. No sabíamos de su embarazo. En la escuela tenía una actitud normal, no observamos cambios físicos. Cuando le preguntábamos algo siempre contestaba muy bien, con una sonrisa y con una buena actitud", recordó.

Incluso relató que pocos días antes la alumna había participado activamente de las actividades escolares.

"Hace poco se había ofrecido con sus maestras a colaborar con la ornamentación de la escuela para el acto del 25 de Mayo", comentó.

Andave no ocultó la indignación que le genera el caso. "Siento mucha impotencia y bronca. Tiene 12 años y la obligaron a ser mamá. Ella no tiene idea de todo lo que le va a tocar afrontar", afirmó.

Por su parte, Melisa Vera, docente de la niña desde hace cuatro años, describió el impacto emocional que produjo la noticia entre quienes compartieron gran parte de su crecimiento.

"Todo esto es una mezcla de sensaciones, pero predomina la tristeza, mucha tristeza. Ella es mi alumna desde hace cuatro años. Me hubiese gustado ayudarla, pero ella no daba señales de lo que estaba viviendo", expresó.

Finalmente, la educadora dejó un mensaje de acompañamiento para la menor y su entorno.

"Quiero que ella y su familia sepan que voy a estar para ayudarles de la forma que sea. Ella es una niña y nosotros como sociedad tenemos que brindarles apoyo desde el lugar que nos encontremos. En la institución estamos para lo que necesite la familia", concluyó.