Cobertura especial

Mundial 2026

¡Ya comenzó!
INGRESAR Ver cobertura
X
Opinión y Actualidad

Adorni, un papel de tornasol para la casta

Las causas de corrupción que desvelan al Gobierno; un Poder Judicial garante de la impunidad; el super RIGI de Comodoro Py; la red de contratos que destapó el caso Leal; el nuevo peronismo economicista.

Hoy 06:35

Por Carlos Pagni
Para La Nación

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

Empezó el Mundial. Este martes  comenzará para la Argentina. Y aun cuando las noticias del fútbol se superponen con los escándalos, ni siquiera el deporte puede eclipsar la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La controversia ya no se debe solamente a una cuestión moral y/o de corrupción. Irrumpe además una “indigencia conceptual” por parte de Adorni respecto de sus explicaciones para defender su condición y razonar sobre sus cuentas. Tratándose de un jefe de Gabinete, aquel déficit parece por momentos inconcebible. ¿Cómo alguien tan poco dotado intelectualmente llegó a aquel lugar de poder?

Tardó tres meses en preparar los números y no logró hacerlo. Se contradijo en cuestiones que había ratificado durante su paso por el Congreso y ante la prensa. Hay tres escenarios: mintió en ambos casos, mintió al presentar su declaración jurada o mintió durante su entrevista con José Del Rio en LN+.

Adorni alegó haber invertido US$200.000 en criptomonedas. Gracias a aquel desembolso, logró generar US$300.000. Hubo algo, sin embargo, que el funcionario del presidente Javier Milei olvidó al hacer aquella afirmación: para la misma época durante la cual dice haber realizado la transacción, el jefe de Gabinete confesó en una entrevista que desconocía el mundo de las monedas virtuales. Raro es que alguien destine todos sus ahorros a un mercado con el que no está familiarizado.

¿Hay preguntas? Miles. Si contaba con esa suma de dinero, ¿por qué se  endeudó con dos jubiladas? ¿Qué papel juegan ambas mujeres? ¿Una de ellas -Beatriz Viegas- es además empresaria hotelera? 

El exvocero presidencial dijo haber ahorrado en negro, “como casi todos los argentinos”. Cómo se habrá sentido una ciudadana sacrificada cuando, desde el poder, un jefe de Gabinete normaliza la evasión. Adorni asomó que su razonamiento para no pagar impuestos era evitar entregarle su dinero a  la “vieja política”. Existen dos incongruencias sobre  esa aseveración. Por un lado, la plata la hizo durante los gobiernos kirchneristas. Y por el otro, la evasión también incluiría al período político protagonizado por la “nueva política”, de la cual él es un integrante, a través de una presunta suma de US$100.000 ahorrados en criptomonedas en 2024.

La declaración del jefe de Gabinete sobre la elusión del pago de impuestos produjo una interesante reacción en redes sociales: numerosos usuarios señalaron que, si no se tributa al Estado, tampoco se contribuye al financiamiento de los bienes y servicios que utiliza el conjunto de la sociedad. Es “raro” en la Argentina conceptualizar al Estado como un “nosotros” y no como una entidad ajena.

Jorge Luis Borges, en un ensayo denominado “Nuestro pobre individualismo”, dice: “A diferencia de los americanos del norte, los argentinos tienen una concepción abstracta del Estado. Si hay alguien que está robándole, no le nace el impulso de denunciarlo y presentarlo ante la Policía. Quien hiciera ello, sería visto como un canalla”. Los dichos de Adorni produjeron el efecto contrario, algo que el propio escritor no hubiera esperado.

Una sola de todas las interrogantes que rodean al caso Adorni persiste insistentemente: ¿por qué los Milei -Javier y Karina- lo sostienen en su cargo? Hay quienes ven en esta obstinada defensa del jefe de Estado y la  secretaria general de la Presidencial un comportamiento típicamente peronista: ellos dicen a quiénes entregan y no otros. A Néstor Kirchner se le atribuía que hoy podría calzar en la figura de Milei y Adorni: “A mis boludos los entrego yo, no me los echan”. Carlos Menem hacía lo mismo a través de Ramón Hernández. ¿Cambiaría el desenlace un potencial procesamiento por parte de la Justicia? 

Adorni, como funcionario, está carbonizado e inutilizado. Su futuro depende de  que no se junten las mayorías necesarias en la Cámara de Diputados para  interpelarlo. El oficialismo cree que ello no va a ocurrir. Martín Menem, titular de la Cámara baja, se encuentra en Israel, lo que podría significar una señal de serenidad de La Libertad Avanza ante este posible escenario. En el Senado, el panorama es más complejo.

La causa Adorni está en manos del juez Ariel Lijo. El magistrado está en París junto al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Acudieron a la capital francesa para participar de una reunión del Grupo de Acción Financiera Internacional, que controla los mecanismos de lavado. Existe la probabilidad de que aborden la situación del jefe de Gabinete. Hay expectativa por parte del Gobierno de que, por una vez, Mahiques logre algún éxito en favor de  los Milei y no solo de Toviggino y Tapia.

El caso que involucra al exvocero presidencial resalta por su torpeza, el ridículo de sus argumentos y los bloopers en los que incurrió. Pero hay también cierto cinismo al enfocar todo el fenómeno de la corrupción solo en Adorni.

Los ensayos del italiano Alessandro Pizzorno, sociólogo experto en el funcionamiento de los sistemas de corrupción en la política, son aplicables a este panorama. Adorni es un “botón de muestra” en un esquema mucho más amplio. Para Pizzorno, no se trata solamente de “episodios de moral individual” o “pecados personales”. La corrupción genera un sistema político, integrado por lealtades y formas de decisión estimuladas por el dinero y/o la extorsión, algo que podría estar ocurriendo en la Argentina desde hace tiempo. ¿El Gobierno de Milei se integra a ese sistema que lo preexiste y que juró desbaratar?

Junto al escándalo de Adorni, apareció una información no tan polémica pero trascendental: el financiamiento de la Fundación Faro, manejada por Francisco Caputo, hermano del “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo. Nada más que en 2024, manejó alrededor de 5000 millones de pesos y no existe un listado de aportantes. ¿Podría aquel dinero aparecer en forma de negocios ganados al Estado en licitaciones? Pizzorno llega a dos conclusiones de relevancia acerca de este fenómeno: el delito no parece corroer en gran manera la legitimidad del sistema político, pero sí lo hace el escándalo. El accionar de Adorni reviste una mayor gravedad en comparación a lo que ocurre con la Fundación Faro, aun a pesar de la diferencia abismal  de los montos.

Hay un detalle que produce dolor evocar. El caso Adorni es solo una tuerca en un mecanismo de corrupción mucho más amplio. El jefe de Gabinete es una especie de papel de tornasol. Es  juzgado por Lijo, quien ha tenido un número mayor de dificultades para explicar su patrimonio. A partir de la denuncia de su excuñada, debía esclarecer -entre muchas otras cosas- por qué figuraba como propietario junto a su hermano de un Haras opulento en Dolores, bajo el nombre “La Generación”. La corrupción no avanza en la Argentina solamente por la aparición de nuevos episodios. Hay también un Poder Judicial que es garante de impunidad.

La fotografía no es muy diferente en el Poder Legislativo. Dicen que a Adorni lo están buscando para interpelarlo. Lo va a interpelar el bloque peronista, cuya mayoría se referencia en  una expresidenta que está presa por causas de corrupción. Un bloque que está contaminado en este momento por investigaciones mucho más lentas  que la de Adorni. Algunas de ellas las tiene el juez Lijo. Sobre coimas pedidas en importaciones -el manejo de las SIRA-, las cuevas que proveen al lavado de dinero, todo lo que ha venido contando, desde el año pasado y antes también, el periodista Francisco Olivera en Odisea. Estamos hablando entonces de un bloque legislativo contaminado por  todas esas miserias el que le va a ir a preguntar a Adorni por un departamento en Caballito.

Ahora, también nos dicen que el Pro lo sostiene a Adorni, que no va a ir en  contra del jefe de Gabinete. Y se explica porque quieren mantener su alianza con Milei. ¿Será esa la explicación? Dicen que Cristian Ritondo está tratando de convencer al expresidente para que el Pro no sume sus votos a una eventual interpelación a Adorni. En 2024, las noticias indicaban que recibió novedades por sociedades a nombre de su esposa con inmuebles en Miami. Se trata del presidente del bloque del Pro, puesto ahí por Mauricio Macri, quien le pide a Milei que sostenga el cambio. ¿De qué hablarían Adorni y Ritondo en esa interpelación? A lo mejor terminarían hablando de bienes raíces, de negocios inmobiliarios, porque están en el mismo tipo de problemas, solo que a Ritondo le tocó  el juez Sebastián Ramos y, providencialmente, el fiscal Eduardo Taiano, que en general no investiga nada.

Hay un dato que pasó inadvertido para casi todo el mundo, salvo para Claudio Jacquelin en una columna que publicó en LA NACION: es que, en su momento, Milei defendió a Ritondo por este escándalo de las propiedades en Miami. Lo hizo de un modo mucho más enfático que el que empleó Macri para defender a Ritondo, que simplemente le dijo que tenía que explicar. Entonces la pregunta es: si Milei defendió a Ritondo, ¿no va a defender a Adorni? Quien puede lo más, que es defender a un opositor por propiedades mucho más caras y por un patrimonio mucho menos explicable que el de Adorni, puede lo menos.

Se termina hablando desde el cinismo. Es feo tener que tratar estos temas porque da la impresión de que la Argentina se ha ido convirtiendo en una ciénaga. Pero tal vez es cierto. Por algo llegó Milei al poder denunciando a la casta, aunque ahora esté contaminado por la misma casta y el caso Adorni se convierte en un papel tornasol para mirar a Lijo, para mirar al bloque kirchnerista o peronista de diputados, o para mirar a Ritondo y sus dificultades para interpelar al jefe de ministros.

Hay cinismo porque tenemos, al mismo tiempo, un caso mucho más escandaloso si uno lo mira en términos de movimiento de dinero, como es el del mendocino Facundo Leal, que fue presidente de Arsat y después del Orsna. En un allanamiento realizado por la Justicia de San Isidro, por el juez Lino Mirabelli y el fiscal Fernando Domínguez, le encontraron efectivo por más de US$2.000.000, en varias monedas. También hallaron drogas pesadas y una balanza aparentemente para pesarlas. Un patrimonio extraordinario, que incluye, como es moda, 100 caballos criollos.

A Leal lo echaron pero no por ninguna de estas razones sino por haber viajado con Luis Pierrini, secretario de Transporte, también mendocino, y vicepresidente del Club Independiente Rivadavia. Lo echan por haber viajado en un avión atribuido a Pablo Toviggino, en un viaje a Ibiza. Aparentemente, una costumbre de Leal era realizar muchos viajes a Europa en avión privado para asistir a fiestas electrónicas.

Lo cierto es que a Pierrini lo echan también. Había llegado promovido por Juan Pazo, hombre clave del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo. Pierrini es dueño de la aseguradora Triunfo, y Pazo siempre estuvo ligado al negocio de los seguros. En la actual gestión a través de Guillermo Plate. Según versiones, Caputo y Pazo colocaban bonos en la aseguradora de Pierrini.

Lo inquietante es que Leal, en un caso más grave que el de Adorni, era presidente del organismo que controla los aeropuertos, administrados por Corporación América / Aeropuertos Argentina 2000, de Eduardo Eurnekian.

En 2025 se firmó un contrato de infraestructura entre el Orsna de Leal y Aeropuertos Argentina 2000, firmado por Facundo Leal y Daniel Ketchibachian. Allí se argumenta que no se cumplieron metas por la pandemia y se ajusta la tasa de rentabilidad.

Lo importante es que Leal concede una prórroga hasta 2056, con posibilidad de extenderla hasta 2066, con una tasa del 14,45% de retorno, es decir, una prórroga de 40 años sin licitación.

Esto se iba a aprobar durante el Mundial, pero tras el escándalo de Leal, un acta del Orsna, ahora presidido por Noelia Ruiz, establece que el acuerdo se cayó.

Esto es relevante porque involucra a la empresa donde trabajaba Javier Milei, vinculando el caso con sus antiguos empleadores.

Todo esto —el caso Adorni, el caso Fundación Faro y el caso Leal— configura un sistema vinculado a la nueva política, en línea con lo que planteaba Pizzorno: la corrupción prospera donde no hay controles internos ni conocimiento entre actores.

Esto se ve en La Libertad Avanza, donde Karina Milei armó 135 listas sin conocer a los candidatos, lo que abre la puerta a oportunistas.

Esto conecta con la impunidad del Poder Judicial, especialmente en Comodoro Py, donde Milei envió 74 pliegos y delegó poder en sectores como la familia Mahiques, en tensión con Lijo.

Hay dudas sobre si Milei firmará un decreto para designar jueces en la Corte. Aparecen nombres como Ricardo Lorenzetti, Mariano Borinsky y Karina Perilli, en medio de internas con Horacio Rosatti.

La política judicial del Gobierno muestra “creatividad cero”, reproduciendo el sistema existente.

Mientras tanto, el Gobierno busca que se mire la economía: baja del riesgo país y desaceleración de la inflación, aunque con una economía planchada.

La oposición también adopta un enfoque economicista. En Entre Ríos, dirigentes como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz impulsan una renovación del peronismo, alejándose de La Cámpora, Máximo Kirchner y Axel Kicillof.

Plantean volver a conectar con el campo, con equilibrio fiscal y estabilidad con inclusión.

El resultado es un país atravesado por escándalos, corrupción e instituciones opacas, donde tanto el Gobierno como la oposición creen que la clave para conectar con la sociedad sigue siendo la economía.