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Opinión y Actualidad

Milei post-Mundial: cuidar el 1 a 0 y sin otro expulsado

Con la oposición disgregada y débil, el Gobierno depende aún de sí mismo, de no cometer torpezas. ¿Aprendió del caso de Adorni? No fue un escándalo inocuo; cuando se está con lo justo, si no hay una economía descollante, todo puede resultar gravitante.

Hoy 06:15
Javier Milei.

Por Francisco Olivera, en diario La Nación
La novedad que vienen mostrando los sondeos de opinión pública en la Argentina no es tanto el repunte en la aprobación de la gestión de Milei y la imagen de sus funcionarios, todavía insuficientes para asegurar un resultado en 2027, como la contraparte que se da en simultáneo: cae la valoración de los líderes de la oposición más dura. La última encuesta de Atlas Intel, que publicó Bloomberg, mostró en junio ese deterioro para los casos de Cristina Kirchner, Axel Kicillof y hasta de Myriam Bregman, que había encabezado hasta mayo el ranking de todos los políticos: bajó de 46% a 42% de positiva y le cedió el primer puesto a Patricia Bullrich.

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El despido de Manuel Adorni representó para el Gobierno no solo una menor exposición del escándalo en los medios, sino también un punto de inflexión: la expectativa hacia una etapa de menor hostilidad. Parece al menos la intención: hasta Milei intenta cuidarse de no insultar. Haber atenuado ese foco de tensión que arrastraba desde marzo y que duró más de lo aconsejable contribuyó también, junto con la desaceleración de los precios y el riesgo país, a crear en el establishment económico la sensación de que al menos se está lejos de una crisis de gobernabilidad.

Este rasgo empezará a ser más notorio terminado el Mundial, punto de partida para la campaña 2027. Con estabilidad cambiaria e inflación a la baja, lo primero que se despeja o al menos posterga es el proyecto de una alternativa a Milei del que se venía hablando en el propio espacio de centroderecha, una iniciativa que está en la cabeza de algunos empresarios y que complicaría al Gobierno porque divide la oferta de ese segmento ideológico en dos propuestas similares principalmente en la provincia de Buenos Aires, donde no hay balotaje y se gana por un voto.

El tema ocupa desde hace tiempo la conversación de los empresarios, divididos ahora en tres grandes grupos: 1) quienes aprueban en general la gestión de Milei porque crecen, como el agro, la energía, la minería, los bancos y la economía del conocimiento; 2) los que rechazan de plano el cambio de régimen económico porque deberán reconvertirse, principalmente nucleados en la industria manufacturera, y 3) un segmento que agradece el ajuste fiscal y volver a tener moneda y estabilidad, pero que igualmente duda del futuro porque necesita que lo alcance la recuperación. Ese último elenco incluye a la mayoría: multinacionales, empresas de servicios públicos y constructoras.

El Mundial de Estados Unidos ha sido en estos días una excelente oportunidad para que muchos referentes de estas actividades interactúen personalmente. El estadio de East Rutherford, Nueva Jersey, volverá a encontrar mañana a varios de ellos en el vip, donde una platea de la categoría Hospitality para la final llega a 20.000 dólares. Visa, por ejemplo, invitó a 24 clientes, desde Eduardo Eurnekian y José Pablo Paladini hasta Marcos Bulgheroni y Luis Galli (Newsan). Ya hubo presencias de todo tipo en varios partidos. Sebastián Eskenazi, Alan Faena, Daniel Hadad, Juan Nápoli, Marcos Galperin, Martín Migoya, Jorge Brito, Matías Patanian, Alejandro Trasmonte y Daniel Angelici, entre ellos. También Mauricio Macri, casi con asistencia perfecta cada vez que jugó el seleccionado argentino y propenso a hablar con casi todos. Hasta con Claudio Tapia, a quien había logrado esquivar frente a Argelia, en el partido inaugural, pero al que tuvo que saludar contra Cabo Verde.

Macri es ahí motivo de múltiples consultas. Sus pares quieren saber, por ejemplo, cómo seguirá la relación entre Pro y el Gobierno. Hasta ahora, con la mayor parte de los fundamentals bajo control, las elucubraciones del establishment económico sobre un candidato que le dispute el voto no peronista a Milei seguirán en la nebulosa. Macri, Brito, Hadad. En realidad, los involucrados tampoco dan tantas señales. El líder de Pro se ha autoimpuesto últimamente hablar solo de fútbol y los otros dos muestran al menos ambigüedad: el banquero dice que está dedicado a su empresa, al deporte y a la familia, y Hadad, que en todo caso esas decisiones se tomarán seis meses antes de los comicios.

Es obvio que los armados electorales no resultan tan sencillos. Por lo pronto, no están condicionados solo por lo que hagan Milei y su gobierno, sino también por cuestiones bien específicas como el nivel de conocimiento de cada interesado. También por lo que pase en el frente global, donde se acerca un hito importante, las elecciones en Estados Unidos. El asunto fue también abordado en Miami, durante un asado en la casa de Pablo Peralta, uno de los accionistas del banco BST, en una discusión entre Hadad y José Luis Manzano. El mendocino insiste desde hace tiempo en que Trump va hacia una derrota en ambas cámaras y que los republicanos lo tienen asumido. Los temas fueron múltiples porque había mesas separadas. Estaban también Nápoli, Gustavo Scaglione, Sebastián Bagó. ¿Qué significaría para el gobierno de Milei un triunfo de los demócratas? ¿Podría eso anticipar un cambio en la relación con la Argentina?

Como no lo sabe, el Presidente está obligado a concentrarse en lo que puede manejar. Evitar errores no forzados en la relación con el Congreso, por ejemplo. Tampoco parece estar a su alcance acelerar la reactivación si sigue, como promete, este camino de la ortodoxia monetaria y fiscal. Anteayer, durante su exposición en el aniversario de la Bolsa, Milei insistió en que mantendría el equilibrio de las cuentas públicas y hasta puso el acento en el comportamiento heterogéneo de la economía. “¿Ustedes qué creen, que todo crece proporcionalmente? Esto es como el progreso tecnológico: el día en que Edison inventó la lamparita se empezó a expandir el sector de las lamparitas y el de las velas quedó postergado”, dijo.

Aunque quisiera que todo fuera más rápido, prefiere centrarse en la inflación: no cederá esa batalla ni para incentivar el consumo masivo. La encuesta de Atlas Intel, que mide también expectativas económicas, marcó en junio un repunte todavía tenue en la intención de compra de bienes duraderos. Pasó de 20,7% a 24,8%: positivo, pero no alcanza.

Con la oposición disgregada y débil, el Gobierno depende aún de sí mismo. De no cometer torpezas. ¿Aprendió del caso de Adorni? No fue un escándalo inocuo: el mismo sondeo, que le dio a aquel escándalo un nivel de conocimiento nada menos que del 99% entre los consultados, consigna que afectó también la imagen de Karina Milei, que cayó entre mayo y junio del 16 al 12 por ciento.

Es sin duda una señal de alerta. Y no solo porque el electorado libertario valora la transparencia: las desprolijidades de Adorni pueden parecer menores en relación con otras del PJ o incluso con el caso $LIBRA, pero fueron fácilmente entendibles para todos los sectores y explotaron además mientras el ingreso disponible acumulaba varios meses de caída. “¿Qué tan probable es que la Argentina enfrente los siguientes riesgos o desafíos en los próximos 6 meses?”, volvió a preguntar Atlas Intel, que enumera al respecto una lista de 9 noticias negativas. Casi todas, desde las huelgas hasta la inseguridad, tuvieron una disminución entre mayo y junio. Y hay una sola que subió (del 74 al 76%): “Revelaciones sobre grandes fraudes o esquemas de corrupción”.

Es otra de las preguntas que se hacen los empresarios. ¿Puede aparecer un cisne negro? Cuando se está con lo justo, si no hay una economía descollante, todo puede resultar gravitante. Difícil cuidar el 1 a 0 con otro expulsado.

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