El defensor cuestionó la investigación y afirmó que la joven sostiene que no inició el incendio. Permanece detenida y está imputada por homicidio agravado por el vínculo.
Luna Agüero permanece detenida en el Servicio Penitenciario de San Luis, acusada por la muerte de Lautaro Rodrigo Britos, su expareja y padre de sus dos hijos. La víctima sufrió graves quemaduras después de que se incendiara una vivienda del barrio La Ribera y murió seis días más tarde, tras agonizar a causa de las heridas.
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Mientras la investigación avanza, el abogado de la joven de 20 años reveló un dato que contrasta con la hipótesis de la Fiscalía: según contó, Luna todavía se refería a Lautaro como su pareja, aseguraba que lo amaba y esperaba que se recuperara para volver a estar juntos y criar a sus hijos.
Desde el jueves, Agüero ya no está alojada en una comisaría de Villa Mercedes. Fue trasladada al Servicio Penitenciario de San Luis, donde permanecerá, en principio, durante los próximos cuatro meses.
Su defensor, Diego González, contó que la encontró “triste” y que una de sus principales preocupaciones sigue siendo Lautaro. “Ella todo el tiempo me preguntaba cuándo lo va a poder ver. Lo único que quería es que su pareja se recuperara, para volver a estar juntos y criar a sus hijos”, explicó a los medios locales.
Según el abogado, Luna no se percibía como la expareja del joven. Afirmó que todavía lo amaba y que mantenía la expectativa de retomar la relación cuando él se recuperara.
Lautaro, sin embargo, murió seis días después del incendio que lo dejó gravemente herido. Las llamas le provocaron quemaduras en todo el cuerpo y permaneció internado durante casi una semana antes de fallecer.
La investigación sostiene que el episodio ocurrió el 30 de julio, cuando Agüero llegó hasta una vivienda de la manzana 7258 del barrio La Ribera, donde sabía que estaba Lautaro.
Su abogado sostiene una versión diferente a la de la Fiscalía respecto de la relación entre ambos. Según explicó, la joven no consideraba que estuvieran separados y había ido hasta la casa para “recriminarle determinadas situaciones personales”.
De acuerdo con ese relato, le abrieron la puerta y, una vez dentro, comenzó una discusión que incluyó insultos, empujones y golpes.
Durante la audiencia ante la jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, la joven había declarado que fue hasta el lugar porque quería sorprender al padre de sus hijos con “una mina”. También contó que, durante la pelea, le confesó que sabía que estaba allí porque había hackeado su WhatsApp.
En un momento de la discusión, según su declaración, comenzó el incendio. Luna aseguró que no sabe cómo se iniciaron las llamas y que el fuego comenzó en la cama donde estaba Lautaro, para luego extenderse al dormitorio y al resto de la vivienda.
Su abogado sostuvo que “de ningún modo Luna fue con combustible a prenderle fuego al hombre que amaba” y planteó que será la Fiscalía la que deberá determinar cómo se inició el incendio.
La joven también sufrió una quemadura en una pierna, aunque la lesión no fue de gravedad. La fiscal instructora 5, Gisela Milstein, indicó que Luna fue atendida en un hospital al que llegó por sus propios medios y que permaneció allí durante un tiempo.
La joven está imputada por los delitos de homicidio agravado por el vínculo e incendio intencional en concurso real.
La Justicia dispuso su traslado al penal y, por el momento, permanecerá allí durante cuatro meses. Una vez cumplido ese plazo, la Fiscalía podría solicitar una extensión de la prisión preventiva hasta la realización del juicio.
Mientras tanto, la investigación también puso el foco en otra persona: la hermana de Luna, quien la habría acompañado hasta la vivienda del barrio La Ribera aquella noche y cuyo posible grado de responsabilidad todavía es materia de investigación.