El clima se desbordó antes del cierre del encuentro. Luego del triunfo parcial del Canalla por 3 a 1, se produjeron incidentes dentro del campo de juego y también en la zona de vestuarios, cuando el duelo todavía no había finalizado.
La final de la Supercopa Internacional entre Rosario Central y Estudiantes de La Plata, disputada en Santiago del Estero, terminó en medio de un verdadero escándalo luego del 3-1 definitivo del conjunto rosarino.
La tensión, que ya venía en aumento desde el polémico penal que terminó en el segundo gol de Ángel Di María, explotó en la última acción del encuentro, cuando Julián Fernández convirtió el tercer tanto de Central después de que Fernando Muslera fuera a buscar el empate al área rival.
A partir de allí se desató un tumulto que comenzó dentro del campo de juego y se trasladó hacia la zona de vestuarios, con corridas, empujones y golpes entre jugadores, integrantes de los cuerpos técnicos y colaboradores de ambos equipos.
El árbitro Darío Herrera intentó que los futbolistas regresaran al terreno para poder completar formalmente el encuentro, aunque los incidentes continuaron durante varios minutos.
En medio del clima caliente apareció Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, quien primero intervino para retirar a los jugadores del Pincha que permanecían en el campo y luego fue directamente hacia el árbitro.
“Toda tuya, sos un ladrón”, le recriminó Verón en reiteradas oportunidades a Herrera, en una clara muestra del enojo que existía en el conjunto platense con la actuación arbitral.
Durante el partido, el propio Verón ya había utilizado sus redes sociales para cuestionar algunas decisiones, especialmente el penal sancionado mediante intervención del VAR por una infracción de González Pírez sobre Copetti.
Más tarde, los jugadores de Estudiantes regresaron al campo para recibir las medallas correspondientes al subcampeonato.
Posteriormente apareció Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, para participar de la ceremonia de premiación y entregar las distinciones a los árbitros y posteriormente la copa al campeón.
Mientras se desarrollaba ese momento, el plantel de Estudiantes aplaudió de manera irónica a pocos metros de distancia, en otro capítulo de un final cargado de tensión.
Rosario Central terminó imponiéndose por 3 a 1 y se consagró campeón, aunque las imágenes posteriores al partido también quedaron como protagonistas de una jornada caliente en el Estadio Único Madre de Ciudades.