Un efectivo de la Policía de Catamarca realizó un rescate crucial de una niña que necesitaba asistencia urgente durante un operativo de control vehicular.
En un episodio cargado de tensión y urgencia, la Policía de Catamarca se convirtió en el eje de un dramático rescate que salvó la vida de una niña de un año. Este acontecimiento tuvo lugar anoche, alrededor de las 21:25, en la zona norte de la Capital, específicamente en la intersección de la avenida Amatista y la calle Bórax. En ese momento, los efectivos de la Seccional Novena estaban realizando un operativo de control vehicular rutinario, cuando se presentaron ante ellos circunstancias inesperadas que requerían una acción inmediata.
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La tranquilidad del operativo se vio perturbada de forma abrupta cuando un automóvil particular se detuvo de manera súbita junto al puesto de control. De este vehículo descendió, en un estado de evidente desesperación, una mujer de 29 años que llevaba en brazos a su hija, quien se encontraba en una situación crítica, llorando y gritando por ayuda. La pequeña, de apenas un año, estaba aparentemente broncoaspirada, lo que comprometía su respiración.
Ante esta crítica situación, el cabo de Policía Mariano Argota actuó con rapidez y determinación. Sin dudarlo, tomó a la niña en sus brazos y aplicó de inmediato la maniobra de Heimlich, adaptada para lactantes. Este tipo de maniobra es vital en situaciones de asfixia, y la intervención precisa del efectivo policial fue fundamental para desobstruir las vías respiratorias de la pequeña, quien comenzó a mostrar signos de mejora al recuperar el oxígeno necesario.
Una vez estabilizada de manera primaria la situación, los efectivos policiales solicitaron la presencia de los profesionales médicos del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME). La ambulancia llegó rápidamente al lugar, donde el personal de salud examinó cuidadosamente a la niña. Afortunadamente, tras la evaluación, se confirmó que se encontraba en buen estado de salud, lo que generó un gran alivio tanto para su madre como para los miembros de la fuerza de seguridad que intervinieron en el rescate.
El accionar del cabo Argota fue ampliamente reconocido dentro del ámbito de la seguridad local, donde se destacó la importancia de la capacitación continua del personal policial en maniobras de primeros auxilios. Este tipo de formación es crucial para enfrentar emergencias urbanas cotidianas, ya que la vida de las personas puede depender de la pronta y eficaz respuesta de los efectivos.
El episodio no solo resalta la valentía y dedicación del personal policial, sino también la importancia del trabajo en equipo y la preparación en situaciones de crisis. La capacidad de respuesta de los efectivos de la Policía de Catamarca en esta ocasión ha sido un ejemplo a seguir y un recordatorio de la esencia del servicio público: proteger y salvar vidas.