Cobertura especial

Mundial 2026

INGRESAR Ver cobertura
X
Firmas

La importancia de ser responsables y previsibles

Opinión. Según el relato oficial el país está de maravillas gracias al programa de “movilidad social ascendente con matriz productiva diversificada” creado por el kirchnerismo. Todo lo demás es “mala onda”, “sensación”, “puro agorerismo” creado por argentinos “que quieren que al país le vaya mal”.

16/05/2012

No hay inflación ni desocupación, mucho menos inseguridad, ni hablar de crisis energética, los jueces son probos e independientes del poder político, nadie piensa en perpetuarse en el poder y los resonantes casos de corrupción son simples inventos de La Nación y Clarín.

En definitiva somos “responsables y previsibles”, de la misma forma que antes nos decían que éramos “del primer mundo”, antes “derechos y humanos” y mucho antes “argentina potencia”.

Somos tan “responsables y previsibles” que ya se fugaron capitales por 100.000 millones de dólares y no se puede frenar el aluvión de demanda de dólares a pesar de lanzar a la calle la Afip, la Gendarmería, frenar las importaciones, prohibir la remisión de utilidades al extranjero, amenazar a las empresas, etc.

Somos tan “responsables y previsibles” que a partir de 2003 rompimos todos los contratos y leyes que protegían los ahorros y las inversiones de argentinos y extranjeros. Confiscamos los ahorros de
los jubilados y le pagamos a partir de reglas que cambiamos permanentemente.

Confiscamos la renta agropecuaria a través de las retenciones, impuesto que se aplica antes de conocerse los resultados de ganancia o pérdida, provocando el más grande conflicto con el sector productivo más eficiente del país. No contentos con ello frenamos las exportaciones de carne para lograr la “soberanía alimentaria” y nos comimos 11 millones de cabezas “para todos y todas”. Pero al poco tiempo la carne sube tanto que es para “pocos y pocas”.

Un día decimos que tenemos un vicepresidente de lujo propio de la unión de los dos partidos más populares de la argentina y cuando vota “no positivo”, pasa a ser un traidor a la patria.

Otro día elegimos un vicepresidente, joven, rockero, galán, “concheto” y por sobre todo leal, pero que no puede explicarle al país que no se ha enriquecido ilícitamente desde la función pública, ni como sus amigos adquirieron la imprenta más importante del país a la que el Banco Central le adjudica por contratación directa la fabricación de billetes.

Somos tan “responsables y previsibles” que un día decidimos entregarle la administración de YPF a un “grupo de la burguesía nacional” sin poner un peso y le permitimos a los accionistas mayoritarios españoles que giren todas las utilidades y endeuden la empresa a costa de las
reservas de petróleo y gas.

A los pocos meses decidimos expropiar o confiscar la empresa a los españoles y los hacemos responsables de todos los males hidrocarburíferos del país.

El argentino que produce, que se levanta todos los días a pelearla para poder vivir o mantener su empresa, comercio, servicio, industria o campo, sabe que las cosas no están bien por experiencia, por olfato, por cargar varias crisis sobre sus hombros. Es optimista empedernido porque sale todos los días a enfrentar su futuro y el de su familia, de ninguna manera está deseando que al país la vaya mal. Pero no come vidrios y sabe que el progreso del país no depende solamente de una
actitud ante la vida, sino de políticas macroeconómicas acertadas.

Los que se dicen “optimistas” mientras usufructúan el trabajo ajeno, los que se enriquecen sin ejercer “toda industria lícita” como dice la Constitución Nacional, los que cambian de ideas, de partido político, o de banca en el Congreso, con el único argumento de la “borocotización”. Esos son los verdaderos responsables de que al país le vaya mal y a los argentinos pobres peor.

Es importantísimo que el país y los argentinos seamos “responsables y previsibles”, el día que el Presidente de la Nación no tenga que decirlo, para desmentir rumores a raíz de una corrida cambiaria, probablemente lo seamos.