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Firmas

El papel de Amnistía Internacional en la insensata guerra contra Siria

El gran desafío de todas estas asociaciones humanitarias catalogadas bajo la denominación de ONG’s -es decir Organizaciones No Gubernamentales- es la de lograr tener su propia autonomía económica y financiera que las blinde de guardar una independencia objetiva y soberana al momento de posicionarse como mediador o ente auxiliador en un conflicto social, en una guerra, en una catástrofe natural. Pero generalmente ninguna cuenta con esa independencia o autonomía financiera. Las ONG’s son hoy en día grandes estructuras, con cientos de empleados, locales, y todo esto tiene un precio -a pesar de los benévolos que trabajan- y sólo pueden existir gracias a la ayuda financiera indispensable de ciertos poderes estatales o empresariales que han comprendido la gran utilidad de controlar o dirigir de cierta manera estas herramientas humanitarias, muchas veces instrumentalizadas.

28/09/2012

Lo recuerda el analista ruso Mikel Itulain en su columna de la Red Voltaire. “Un tremendo trío: a la izquierda Madeleine K. Albright, antigua secretaria de Estado de EEUU (1997-2001) en el gobierno de Bill Clinton, en el centro de la foto Suzanne Nossel, Directora Ejecutivo de Amnistía Internacional (sección EE.UU.) y antigua empleada de Hillary Clinton, esposa de Bill Clinton, y a la derecha, James Wolfensohn, antiguo presidente del Banco Mundial (1995-2005), que llevó a la ruina a pueblos enteros con su política neoliberal, obedeciendo a las indicaciones de Wall Street. Estas tres personalidades reunidas para un debate humanitario bajo el título: “¿Está el sueño de la ONU muerto? Las Organizaciones Internacionales y los Desafíos del Cambio”.

Amnistía Internacional, en su página web, en su sección Actúa, en abril de 2012, pedía la colaboración de los ciudadanos e indicaba que ya había recogido 11.962 firmas para supuestamente pedir el fin de la represión en Siria. Encabezaba el titular como: “¿Porqué calla el mundo ante la situación en Siria?”, mencionando en el texto que estaban haciendo presión, y pidiendo ayuda para hacerla, hacia gobiernos como Brasil, India o Sudáfrica, con el fin de que “demuestren su liderazgo apoyando una resolución firme y jurídicamente vinculante que ayude a parar el baño de sangre en Siria”.

¿A qué tipo de resolución se refiere Amnistía Internacional? ¿A una como la 1973 aplicada a Libia? ¿A la supuesta Responsabilidad para Proteger que ha conducido a la destrucción del país libio y a la llegada de los fundamentalistas islámicos junto a los miles de asesinatos y violaciones? ¿A otro bombardeo criminal de la OTAN matando miles de civiles?... Preocupan estas cosas. Aunque Amnistía Internacional (AI) pueda decir que no aprobaba todo esto, sí aprobó la actuación de Naciones Unidas en Libia y lo hizo amparándose en datos falsos, como hemos visto en el capítulo sobre los medios de comunicación. Kaddaffi no bombardeo ni atacó a la población civil, no había motivos para ninguna intervención militar. Y no debe de olvidar AI que esa Responsabilidad para Proteger elaborada en 2005 no está en la Carta de las Naciones Unidas, porque es un cajón de sastre que puede valer, como ha valido en Libia, para arruinar a un país y condenarlo a la represión y muerte real ejercida por los islamistas y a la explotación colonial exterior.

Siguiendo con ese comunicado vemos que culpabiliza de las muertes de civiles a las fuerzas de seguridad sirias y no habla para nada de los extremistas islámicos que han entrado en el país, que como bien debe saber AI están extendiendo el terror y causando estragos en la población civil. Tampoco dice nada sobre que ya, hacia finales del año 2011, más de 2.000 muertos eran de las propias fuerzas de seguridad sirias, algo llamativo. Si hubiese 2.000 soldados israelíes muertos en una lucha con los palestinos, ¿qué pasaría?, ¿qué no se justificaría para aprobar las acciones militares de Israel?, mejor no preguntarlo, creo, porque con tan solo dos o tres soldados israelís muertos se justifican bombardeos que matan a millares de civiles.

Respecto a las muertes de civiles, de acuerdo a las investigaciones con rigor, son principalmente responsables las organizaciones islamistas financiadas desde el exterior, y ésto no se menciona en el informe de AI. Otra cosa que llama la atención es que no cita las fuentes de donde han obtenido esa información, y eso es necesario. Amnistía Internacional, como ya hemos comentado, lanzó informaciones que no eran ciertas, como el caso de la mujer, Zeinab al-Hosni, que supuestamente había sido: “decapitada, mutilada y despellejada en una cárcel Siria”, pero que luego apareció viva.
¿Qué pretende Amnistía Internacional con ésto? ¿Culpabilizar de todo al gobierno sirio y callar ante otras atrocidades incluso mayores cometidas por los fundamentalistas y quienes les apoyan?

Amnistía tampoco ha demostrado todavía con pruebas los crímenes de civiles atribuidos al gobierno. ¿Porqué el mundo calla? o ¿porqué Amnistía calla ante ciertas cosas? ¿Quieren hacer el clima favorable a una guerra? Desde luego sus hechos no son ni de lejos los que corresponderían a una organización ecuánime y que realmente busca proteger los derechos humanos y la paz.

AI ya había mostrado su parcialidad, falta de rigor y de ética informativa y humanitaria el 25 de octubre de 2011 en su informe “Crisis Sanitaria, sobre los hospitales en Siria”, en el que indicaba cosas como que ciudadanos heridos en las protestas «habían sido agredidos físicamente en los hospitales del gobierno por la plantilla médica, y en algunos casos se les negó el cuidado médico, mientras otros que habían sido llevados al hospital fueron detenidos o habían simplemente desaparecido». Estas «informaciones» fueron claramente criticadas por el profesor Franklin Lamb, que además era miembro de Amnistía, porque no estaban basadas en fuentes fiables y verificadas; entre estas fuentes estaba Al Jazeera, en manos de la dictadura qatarí, cuyo papel y sesgo descarado en la cuestión Siria es obvio dada su enemistad con el gobierno de este país. Pero lo que es más grave e importante, se volvía a acusar sin evidencias, según indica Lamb. Este profesor además había estado visitando varios hospitales sirios recientemente y les comentó lo que había dicho AI, que por cierto no había contactado con ninguna plantilla médica e indicaba que se basaba en un testigo anónimo. El personal sanitario calificó lo dicho por AI como una «difamación gratuita de la comunidad médica siria». Franklin Lamb ofrece los nombres de los doctores y los lugares donde estuvo, así como el contacto por teléfono o por mail para hablar incluso con los pacientes. Termina su artículo indicando: “El hecho de que AI parezca haber sido algo perezosa en su trabajo y continúe dándole mucha publicidad a su profundamente errónea «investigación» es clamoroso”.

AI además falló en cumplir con el estándar de trabajo de investigación, que quienes continúan apoyando y respaldando su trabajo por los derechos humanos esperan. AI (Amnistía Internacional) y HRW (Human Rights Watch), dos ONG’s que hacen un paso adelante y dos atrás. Además AI, en otra campaña de las suyas que pretende centrar las iras de la gente en alguna persona demonizada, acusaba al gobierno sirio de cometer crímenes contra la humanidad y de haber matado a centenares de mujeres, además de cargarle con 6.000 muertos, otra vez todos para el gobierno y sin aportar pruebas, y sin mencionar a los terroristas islámicos.

En esta campaña, además, solicitaba que se enviasen cartas a la mujer de al Assad para que interviniese y parase esa supuesta masacre de mujeres que hacía su marido. No hace falta decir que esa misma carta y esa misma campaña la podía haber hecho enviándosela a Hillary Clinton, responsable directa del brutal ataque de la OTAN y de los islamistas sobre Libia, que ha matado miles de civiles, entre ellos muchas mujeres y niños, y que ha conducido a que muchas mujeres libias hayan sido y sean objeto de violación, humillación y discriminación por los fanáticos que controlan ahora el país.

La respuesta al doble rasero e hipocresía de Amnistía Internacional cuando indica: «¿Cuántas víctimas más deben sufrir antes que Rusia tome una postura decisiva contra los crímenes contra la humanidad en Siria?», puede ser una pregunta más contundente todavía: ¿Cuántas víctimas más deben sufrir antes de que el mundo tome una postura decisiva contra Wall Street y Londres en su matanza global extendiéndose de Libia a Siria, en Irán, a lo largo de Irak y en las montañas y pueblos de Afganistán? Me da la impresión que AI no va a hacer campaña contra esta barbarie mucho mayor y que tiene un claro causante.

¿AI defiende los derechos humanos o qué defiende? Atacar al débil y hacer reverencias y favores al poderoso no es propio de una organización humanitaria, sino de la servidumbre, con incluso implicaciones criminales. Amnistía Internacional no envío, como era de esperar, ninguna carta a la señora Clinton, lo que muestra su hipocresía y falsedad, porque en este caso sí tenía unas pruebas contundentes con hechos reales y crímenes reales, pero aquí no actuó. Si además decimos que como Directora Ejecutiva de AI en EE.UU. está Suzanne Nossel, asistente de Hillary Clinton y ex asistente de Richard Holbrooke, famoso este también por sus falsedades en la guerra en Yugoslavia, entonces se entiende todo. También la función y el papel de Amnistía.