El papa Francisco calificó de "vergüenza" los actos pederastas cometidos por miembros de la Iglesia católica de Estados Unidos en una ceremonia celebrada en la catedral de San Patricio de Nueva York.
En un oficio religioso con asistencia de clero, religiosos y religiosas estadounidenses el pontífice reconoció que "han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos".
El pontífice les dijo que sabe de su sufrimiento "como cuerpo presbiteral, junto con el Pueblo de Dios" por esos actos, que él mismo calificó de "crímenes" esta misma semana en la reunión que mantuvo con los obispos estadounidenses.
"Los acompaño en este tiempo de dolor y dificultad, así como agradezco a Dios el servicio que realizan acompañando al Pueblo de Dios", dijo el papa a los religiosos reunidos en la catedral neoyorquina.
A ellos les instó Francisco el miércoles a trabajar para que "no se repitan nunca más" esos actos durante los que denominó "momentos oscuros" de los últimos años en la Iglesia en este país.
"Soy consciente del valor con el que han afrontado momentos oscuros de su recorrido eclesiástico sin temer autocríticas ni ahorrarse humillaciones y sacrificios", dijo el papa en esa ocasión, pero sin citar explícitamente casos de abusos sexuales a menores.
El papa aludió hoy en Nueva York a los casos de pederastia cometidos por miembros del clero estadounidense después de recordar a "los sacerdotes y consagrados de este país que, solo en el campo de la educación, han tenido un papel fundamental".
Y ello, explicó, "ayudando a los padres en la labor de dar a sus hijos el alimento que los nutre para la vida".
Jorge Mario Bergoglio se refirió específicamente en este aspecto a las contribuciones de santa Isabel Ana Seton, cofundadora de la primera escuela católica gratuita para niñas en Estados Unidos, y de san Juan Neumann, fundador del primer sistema de educación católica en el país.
Agenda
Mañana viernes, Francisco estará en la sede de las Naciones Unidas, donde ofrecerá un discurso ante unos 150 jefes de Estado y de Gobierno, reunidos para aprobar la nueva agenda global de desarrollo.
A continuación, visitará el memorial del 11S y una escuela del barrio latino de Harlem, antes de darse un baño de masas con una procesión por Central Park a la que asistirán 80.000 personas que lograron entradas en un sorteo organizado por las autoridades locales.
Su último acto en la Gran Manzana será una misa con unos 20.000 fieles en el Madison Square Garden, antes de continuar viaje el sábado hacia Filadelfia.
Nueva York ha puesto en marcha un inmenso dispositivo de seguridad para la visita del papa, durante la que se cerrarán al tráfico numerosas zonas del centro de Manhattan.