Además, Fernando les pidió explicaciones y desafió a los delincuentes: "Que se arrepientan y me llamen por teléfono".
Conmovido y masticando bronca por el violento asalto que sufrió su mujer, el oficial Fernando Altamirano encaró los micrófonos, no se guardó nada y les habló a los delicuentes que balearon a Lourdes: "Que se arrepientan, por favor. Quiero que me llamen y me digan por qué hicieron esto", reclamó.
En la puerta del Hospital Posadas, donde su mujer lucha por su vida tras recibir un disparo en el cuello, Fernando les pidió a los ladrones explicaciones por el salvaje ataque a la oficial Lourdes Espíndola, que estaba esperando el colectivo para regresar a su casa.
Fernando contó que se enteró del hecho porque su propia mujer le escribió un breve, pero contundente mensaje de WhatsApp: "Me dispararon, me estoy muriendo", recordó entre lágrimas. "Después la llamé, la llamé y no me atendió más", puntualizó. En ese momento, le dio aviso a una policía que estaba de servicio y le pidió que se acercara: "Ella la socorrió primero, sino no fuera por ella se me iba", dijo.
Tras cumplir con sus adicionales en el peaje Quintana, Lourdes antes de las 19 esperaba el colectivo para ir a la casa de su suegra. Allí Fernando la esperaba con sus hijos. "Mi hijito le escribió: 'Lourdes dale vení que te estamos esperando", manifestó llorando.
"Lourdes necesita un milagro y que recemos todos", pidió. Y tras reclamar que nadie se hacía presente para acompañarlos en el dolor, el oficial Fernando Altamirano exclamó con bronca: "A partir de hoy no soy más policía".