Se filtró un borrador de la mayoría conservadora del Tribunal que dice que el fallo “Roe vs. Wade” que legalizó el aborto en 1973 debe ser “anulado”. La mitad del país perdería ese derecho.
Cuando decenas de miles de mujeres coparon las calles de Washington un día después de la asunción de Donald Trump para recordarle que “los derechos de las mujeres son derechos humanos”, muchos en EEUU las tildaron de “exageradas”. Pero el tiempo les dio la razón. A principios de mes, el sitio web Politico filtró el borrador de una opinión de la mayoría conservadora de la Corte Surpema de EEUU que anularía el histórico fallo Roe vs. Wade, que consagra el derecho al aborto en ese país desde hace casi 50 años. Mientras el aborto legal avanza en la región, EEUU daría un enorme paso atrás.
El documento de 98 páginas fue escrito por el juez Samuel Alito y sostiene que el fallo de 1973 esta “atrozmente erróneo desde el comienzo”. “El derecho al aborto no está profundamente arraigado en la historia y las tradiciones de la nación“, continúa antes de afirmar que “es hora de hacer caso a la Constitución y devolver la cuestión del aborto a los representantes elegidos por el pueblo”.
El fallo “Roe vs. Wade” y otro posterior de 1992 (“Planned Parenthood v. Casey”) establecieron el “principio de viabilidad”, es decir que las personas embarazadas tienen el derecho constitucional de interrumpir un embarazo hasta el punto en que un feto pueda sobrevivir fuera del útero, aproximadamente a las 24 semanas de gestación.
Al derogar “Roe vs. Wade”, Estados Unidos volvería a la situación previa a 1973, cuando cada estado era libre de prohibir o autorizar el aborto.
Según el Instituto Guttmacher, que defiende el derecho al aborto, si la Corte falla finalmente en este sentido, unos 26 estados -es decir más de la mitad de los EEUU- prohibirán el aborto de inmediato o lo restringirán en gran medida.
Se trata principalmente de estados conservadores del centro y sur del país, muchos de los cuales adoptaron legislaciones en contra del aborto en los últimos años que fue suspendido por la Justicia.
A esta situación se llegó gracias a que el expresidente Donald Trump nombró a tres jueces durante su mandato, a los que eligió justamente por su oposición al aborto, dándole mayoría conservadora al Tribunal en una relación de 6 a 3.
Una de las personas que nombró fue por ejemplo la jueza Amy Coney Barrett, una devota católica a la que Trump había calificado como “una de las mentes legales más brillantes y talentosas de nuestra nación”. En un artículo publicado en 2013, Coney Barret afirmó que “la vida comienza con la concepción”, aunque en su audiencia de confirmación aseguró que dejaría de lado su oposición personal al aborto para cumplir con la ley como jueza.