El Presidente abre las sesiones ordinarias y apuntó contra la oposición. Habla por cadena nacional ante el Gabinete, miembros de la Corte Suprema de Justicia, senadores, diputados y público en general.
En el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Javier Milei le lanzó varias chicanas a la oposición que estaba presente en el recinto. Les dijo: “Fascistas”, “manga de chorros” y “mentirosos”, entre otras cosas.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
En el inicio y luego de que se escucharan los vitores: ‘Presidente, presidente’“. El primer mandatario tomó el micrófono con las dos manos, giró la cabeza y, mirando hacia su izquierda, le lanzó a la oposición: “Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”.
Después de los aplausos por esa chicana, Milei siguió leyendo los ítems de los logros de su gestión y hablaba de la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal, cuando volvió a mirar a la oposición y le dijo: “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos”.
Pero eso era sólo el principio de un discurso que tuvo varias dedicatorias sarcásticas del Presidente: “Dale, sigan con las operaciones que después los voy a ir a buscar cuando se caigan en la Justicia por mentirosos”.
Aunque no pasaría mucho más para que Milei volviera a dirigirse a la oposición, en algunos pasajes, con su característica efusividad. Hablaba de la libertad y la propiedad, cuando volvió a girar la cabeza y los desafió: “A ver, a ver, ignorantes, la justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedida de un robo, manga de ladrones, delincuentes; por eso tienen a la suya presa”.
Iba por el ítem 4, incluso ni siquiera lo empezó a leer, cuando les volvió a hablar porque alguien mencionó a José Luis Spert: “Sí, sigan con las operetas que la gente sabe que son unos mentirosos, saben que los audios son falsos, saben que el que declaró ya dijo que era mentira. Pero sigan así ustedes mintiendo a la gente con situaciones que no tienen, además, los crudos. Vamos, sigan mintiendo, manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa! Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia".
El Congreso se lanzó en un aplauso, algunos de pie; también había varios con sonrisas que no podían borrarse, y el grito de “Presidente” ganó el recinto.
En ese contexto, Milei retomó con el ítem 4 de su discurso sobre la Ley de Modernización Laboral. Para ese entonces la voz debía esforzarla por el murmullo generalizado. Y entonces gritó: “Los campeones de los derechos de los trabajadores dejaron sin ningún tipo de derecho a la mitad de los trabajadores... Y eso al margen de que se fueron de su último gobierno con una situación en la que el 30% de los trabajadores formales eran pobres“.
Y siguió, jocoso: “¡Qué alergia le tienen a los datos! El desempleo bajó. Dedicate a recitar poemas y a hablar de los datos, no, porque de eso no sabés nada". Luego de los aplausos de ocasión, con una sonrisa ironizó: Qué interesante que en el Congreso me encuentro con parte de mi banda de rock, ‘La Banda Presidencial’“. Y mirando a Gerardo Martínez, le dijo: ”Dejá de mirarte al espejo, Martínez, los chorros son ustedes“.
Y ante el barullo, Milei volvió al sarcasmo: “Así que aquí un fracasado llegó a Presidente. ¡Qué interesante!“. Los aplausos volvieron y, para ese entonces, el discurso presidencial dejó de lado las chicanas sucesivas y el Presidente continuó con la lectura.
Aunque no duró mucho. Y cuando comenzó a hablar de la moral como política de Estado y ante el murmullo, se cansó: “Daleee, los fascistas son socialistas que entendieron que el camino no era la violencia. Por lo menos sé menos bruto y andá a estudiar. Es más, en un libro que se llama La doctrina del fascismo, estos personajes siniestros decían: “Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado y nada contra el Estado”. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? ¡Tiene que ver con ustedes, que estaban inspirados en un fascista! Primero agarrá los libros, después decime todo lo que quieras“.
Pasó otro momento de respiro y lectura del discurso, pero cuando Milei hablaba de la falta de inversión, producto de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, que destruía empresas y puestos de trabajo todos los años... Se mostró molesto y sobrador, como si fuera un maestro cansado: “De vuelta, aprendan, vayan, miren los números. Digamos, yo entiendo que ustedes suman con dificultad, pero vayan y miren los números. Les cuento que la tasa de desempleo bajó a pesar de que aumentó la oferta. Quiere decir que aumentaron los puestos de trabajo más que lo que aumentó la oferta. Pero de vuelta. Sería divertido poder debatir con ustedes si supieran algo. ¿Pero qué puedo esperar de ustedes que en el último gobierno emitieron 28 puntos del PBI, tres en el último año para ganar una elección?“.
El Presidente hablaba de la pobreza y la doctrina Safaroni, impulsada por el kirchnerismo, que hicieron de las “calles un baño de sangre” y, después de leer, “recibimos un estado fallido en todos los ámbitos”, sonriente dijo: “Son muy pintorescos”.
Después de agradecerle a Santiago Bausili por “salvarnos de la hiperinflación”, Milei se dirigió a un opositor: “Podrías salir o seguir recitando y decir cosas con sentido, porque llegaron a dejar brecha del 300%, eso no es devaluar. Devaluar, devaluaron ustedes. Nosotros sinceramos el desastre que ustedes dejaron”.
Cuando hablaba sobre seguridad y Patricia Bullrich, el Presidente hizo un alto y les dijo con sorna: “Después le pasamos la versión en dibujitos para que ustedes entiendan”.
Cuando fue el ítem de las AHU, Milei los desafió con dos cruces. Primero les dijo: “Robar está mal, pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables haciéndolos esclavos para amasar poder, excede a cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario”. Luego, como lo cruzaron, siguió: “A ver, ustedes que usaron los planes sociales para robar a la gente con la intermediación, o sea, y los condenaban, digamos, a la pobreza y los convertían en esclavos, ¿de qué hablan? Si además no saben ni siquiera sumar. Pero eso sí, ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes para que de esa manera después no les toquen los robos, manga de delincuentes“.
Con la gente de pie y aplaudiéndole, Milei redobló la apuesta: “Kucas, yo les voy a avisar algo, Kucas. ¿Saben qué? Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar y a la gran mayoría les encanta verlos llorar".
Tras los cantos de los libertarios, el Presidente retomó el discurso. Se adentraba en el tema de la educación, cuando saltó: “Ustedes son muy divertidos para el debate, tienen todo el pasado por delante”, y “sí, seré muy pordiosero, pero les gané por goleada a ustedes en un balotaje”.
Y al hablar de ordenar la economía, la seguridad y las calles y del ejemplo de Aerolíneas Argentinas, dijo: “Desde 2008 a nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares. ¡Andá a buscarla al ángulo, Kuka!“.
De nuevo los aplausos. Para ese entonces, la cara de Milei estaba roja, la sonrisa socarrona lo podía. Y, en ese contexto, la siguió: “Parece que los estados contables no dicen lo mismo. Dé vuelta. No sabe leer, no sabe mirar un número. Gracias por confirmarlo. Vaya y lea los balances, señora".