Noga Rosenberg y Javier Davidsson dialogaron con Noticiero 7 y describieron cómo transcurre la vida cotidiana pese a las alarmas que se activan por el lanzamiento de misiles.
En medio de la escalada del conflicto en Tel Aviv, dos santiagueños que residen en esa ciudad israelí llevaron tranquilidad a sus familias y a la comunidad al relatar cómo se vive actualmente la situación tras los ataques con misiles denunciados por Israel en el marco de la tensión con Irán.
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Se trata de Noga Rosenberg, quien vive allí desde hace 30 años, y Javier Davidsson, radicado en la ciudad desde hace tres. Ambos dialogaron con Noticiero 7 y describieron cómo transcurre la vida cotidiana pese a las alarmas que se activan por el lanzamiento de misiles.
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Según explicó Davidsson, el sistema de alerta israelí permite a la población anticiparse ante posibles ataques. “Cada vez que lanzan misiles tenemos una alarma en el celular unos diez minutos antes. Luego suenan las sirenas y desde ese momento contamos con aproximadamente un minuto y medio para resguardarnos”, detalló.
El santiagueño indicó que, en total, los habitantes cuentan con alrededor de 12 minutos de aviso para dirigirse a zonas seguras, como los búnkeres que existen en la mayoría de los edificios. “El sistema antimisiles de Israel es extremadamente efectivo y además hay muchos refugios. Es parte del reglamento de construcción del país”, afirmó.
Vida cotidiana con normalidad
Por su parte, Rosenberg señaló que, pese al contexto, la vida diaria continúa con relativa normalidad en la ciudad.
“Hoy es viernes por la noche y la gente está en sus casas, pero la vida sigue. Las confiterías y bares están abiertos y dentro de unas horas Tel Aviv va a estar llena, porque es una ciudad que prácticamente no duerme”, comentó.
También explicó que, dependiendo del lugar donde se encuentren cuando suena la alarma, las personas buscan el sitio seguro más cercano. En muchos hogares, incluso, existen habitaciones protegidas destinadas a este tipo de situaciones.
En la misma línea, Davidsson contó que su rutina ante una alerta es simple: “Me pongo ropa cómoda, agarro un bolsito porque hace frío y bajo al búnker. En dos o tres minutos ya estoy allí”.
Clases virtuales y advertencia sobre la desinformación
Los santiagueños señalaron que uno de los pocos aspectos que se vio modificado es el educativo, ya que muchas instituciones dictan clases de forma virtual.
Al mismo tiempo, Rosenberg advirtió sobre la circulación de información falsa en redes sociales. “Con la inteligencia artificial hay muchas mentiras y videos que no reflejan la realidad. Nosotros estamos bien y nos sentimos cuidados”, expresó.
“Las probabilidades de que pase algo son muy bajas”
Davidsson también explicó que la sensación de tranquilidad se debe a los múltiples sistemas de defensa existentes.
“El misil primero tiene que ser lanzado, después no ser interceptado, luego caer cerca del barrio donde uno vive y finalmente impactar en el edificio. Hay muchas capas de protección, por eso las probabilidades de que algo nos pase son muy bajas”, sostuvo.
Incluso contó que, si baja al búnker en cada alarma, es más por una promesa familiar que por temor. “Lo hago porque se lo prometí a mi mamá”, dijo entre risas.
Mensaje para Santiago del Estero
Antes de despedirse, ambos enviaron un saludo a sus familiares y amigos en Santiago del Estero, agradeciendo la preocupación.
Además, aprovecharon la oportunidad para solidarizarse con la situación que atraviesan algunas zonas de la provincia por las inundaciones.
“Esperamos que todo pase pronto y que no haya mayores problemas”, concluyeron.