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Opinión y Actualidad

Una guerra sin estrategia y sin salida a la vista para Donald Trump

Los contribuyentes de EEUU pagan la gasolina hasta un 20% más cara desde el inicio de la guerra. ¿Cuánto podrá soportar Trump el costo económico de la guerra en año electoral?

Hoy 04:07
Foto de archivo.

Por Patricio Giusto, en diario Ámbito
He leído y escuchado analistas internacionales sostener que la guerra contra Irán sería parte de una supuesta gran estrategia de EEUU en Medio Oriente. Estos analistas también han elogiado el oportunismo y el accionar militar estadounidense. Considero que la realidad indica todo lo contrario. En ese sentido, coincido con la reciente tapa y editorial de The Economist: “Una guerra sin estrategia”. Concretamente, EEUU ha desatado un gigantesco desastre geopolítico y económico mundial que merece ser cuidadosamente analizado.

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En primer lugar, el sostenimiento militar de guerra le cuesta unos u$s2.000 millones por día a los contribuyentes estadounidenses. Sin contar las bajas humanas para EEUU en el escenario del conflicto, que ya han sido siete. Como en el caso de Venezuela, Donald Trump volvió a iniciar una acción militar de espaldas a la Constitución y al Congreso. Por si eso fuera poco, de nuevo sin respaldo de la comunidad internacional. En esta segunda presidencia de Trump, EEUU se ha convertido en una suerte de paria que atenta contra el orden global. Por su incomparable poder militar, sin dudas, el más peligroso de la historia.

Ya hay miles de civiles muertos en Irán y en la región, incluidas unas 150 niñas masacradas en su escuela de Minab por un Tomahawk de EEUU. El mismo habría sido lanzado con las coordenadas erróneas, de acuerdo a investigaciones preliminares. Trump tuvo el desparpajo que decir que Irán podría haber lanzado ese tipo de misil que, además de EEUU, sólo poseen el Reino Unido y Australia.

Todos los países del Golfo han sido arrastrados a una guerra que ninguno de ellos quería, sufriendo incalculables daños económicos. Con este nuevo ataque se quebró un frágil proceso de estabilización de las relaciones con Irán, con negociaciones en Ginebra que se venían desarrollando de manera promisoria. Está claro que el principal país interesado en abortar ese proceso era Israel, al igual que sucedió a partir de la “Guerra de los 12 días” de julio pasado.

Al mismo tiempo, EEUU e Israel desataron “la peor crisis petrolera de la historia”, según la Agencia Internacional de Energía. El impacto de la suba del petróleo ya se siente en todo el mundo, incluido en EEUU: Los contribuyentes de Trump están pagando la gasolina hasta un 20% más cara desde el inicio de la guerra. ¿Cuánto podrá soportar Trump el costo económico de la guerra en año electoral?

En tanto, tras el asesinato del líder supremo de Irán, el Ayatolá Alí Jameneí, ya se concretó una transición de poder con la sucesión de su hijo, Mojtaba Jameneí. El heredero asumió prometiendo “vengar la sangre” de las víctimas de los ataques y buscará mantener bloqueado el estratégico estrecho de Ormuz. Cuesta imaginar cómo podría anunciarse una victoria en esta guerra por parte de Trump, a quien se lo ha visto visiblemente ansioso en sus últimas apariciones.

Trump cambió varias veces de versión sobre la razón y los objetivos de la guerra. Terminó diciendo días atrás que decidió el ataque por los consejos de su yerno Jared Kushner, del operador inmobiliario Steve Witkoff y del ex presentador de TV devenido en ministro de Guerra, Pete Hegseth. Señales preocupantes que denotan confusión y que terminan exponiendo contradicciones internas.

Quizás la única verdad se le escapó al secretario de Estado, Marco Rubio, quien declaró: "Nos enteramos de que Israel estaba por atacar y no quisimos perder la iniciativa". Pero luego tuvo que desdecirse. Si ese fuera el caso, Benjamín Netanyahu vuelve a demostrar que puede imponerse a la voluntad de Trump y utilizarlo. Y también que EEUU carece de iniciativa y de una estrategia propia.

Se descuenta que la guerra en Irán, termine cuándo y cómo termine, tendrá consecuencias geopolíticas y económicas muy profundas. ¿Cómo volver a pensar en paz y estabilidad en Medio Oriente? Por ahora, no hay salida a la vista para ninguno de los actores involucrados, aunque sí hay un claro ganador: Israel.

Netanyahu no sólo volvió a servirse del fenomenal aparato militar estadounidense para sus propios objetivos en Irán, sino que también ha aprovechado para avanzar en medio del caos sobre Líbano y, a su vez, continuar consolidando posiciones que ocupa ilegalmente en Cisjordania. Seguramente, todo esto sea parte su gran estrategia. Casualmente, de lo que Trump adolece.