Hoy se publican indicadores sensibles en Estados Unidos, mientras el rebote global convive con tensiones geopolíticas y Argentina muestra avances en energía y cambios regulatorios.
Por Pedro Chavez Atia (*) para Diario Panorama
Mercados internacionales comienzan la jornada con una agenda cargada de datos relevantes que pueden marcar el pulso de corto plazo. Hoy jueves 9 de abril a las 09:30 ET (hora del Este de Estados Unidos, 10:30 en Argentina) se publica el Core PCE de febrero, con un consenso de 0,4% mensual y 3,0% interanual, un indicador clave para entender la dinámica inflacionaria en Estados Unidos. En simultáneo, se conocerá la segunda revisión del GDP del cuarto trimestre y los pedidos semanales de desempleo, dos variables que permiten evaluar la solidez de la actividad económica. Más tarde, a las 14:00 ET (hora del Este de Estados Unidos, 15:00 en Argentina), se realizará la subasta de bonos a 30 años, un evento que suele reflejar el apetito de los inversores por instrumentos de largo plazo en un contexto todavía incierto.
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A nivel global, el mercado reaccionó con fuerza tras el anuncio de un cese al fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Wall Street registró su mejor jornada en un año, impulsado por este acuerdo mediado por Pakistán luego de 40 días de hostilidades. El entendimiento contempla la reapertura del Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo y la suspensión de ataques aéreos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní. Este tipo de noticias suelen tener un impacto inmediato en los mercados porque reducen, al menos de manera transitoria, uno de los principales focos de incertidumbre geopolítica a nivel global.
Rápidamente, sin embargo, comenzaron a aparecer señales que ponen en duda la solidez del acuerdo. Apenas horas después del anuncio, Irán interrumpió temporalmente el tránsito de petroleros por el Estrecho de Ormuz tras un ataque israelí en Líbano. A esto se sumaron incidentes reportados por Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, lo que deja en evidencia que el conflicto sigue latente. Este tipo de episodios muestra con claridad que el equilibrio es extremadamente frágil y que cualquier evento aislado puede escalar rápidamente y volver a tensionar los mercados.
Todo esto permite interpretar que el fuerte rebote observado en los activos financieros responde más a un alivio táctico que a un cambio estructural. Las diferencias entre Washington y Teherán siguen siendo profundas y no hay, por el momento, señales concretas de un acuerdo definitivo. En este contexto, el rally debe ser leído con cautela: el mercado celebra la noticia, pero todavía no tiene fundamentos sólidos para sostener una tendencia de largo plazo.

A pesar de este escenario, el mercado de crédito mostró una reacción positiva que no debe ser ignorada. Los indicadores de riesgo crediticio global retrocedieron con fuerza tras el anuncio del cese al fuego. Tanto el CDX North America Investment Grade a 5 años como el iTraxx Europe IG comprimieron sus spreads desde los máximos de marzo, cuando el conflicto con Irán había llevado los niveles de riesgo a valores no vistos desde la crisis bancaria de 2023. Esta dinámica refleja una reducción en la percepción de riesgo por parte de los inversores.
Al analizar este movimiento, se observa una señal relevante: el mercado empieza a descontar, al menos parcialmente, un escenario más estable. Cuando las primas de riesgo caen, se alivian también los costos de financiamiento para las empresas, lo que puede tener impacto directo en la actividad económica. No es un dato menor, ya que el crédito suele anticipar cambios en las condiciones de liquidez antes que otros segmentos del mercado.
Traducido a la práctica, si esta compresión de spreads se sostiene en el tiempo, las empresas que necesiten refinanciar deuda durante el segundo trimestre podrían encontrar un contexto más favorable para emitir. Sin embargo, la fragilidad del acuerdo entre Estados Unidos e Irán implica que esta mejora puede revertirse rápidamente ante cualquier escalada. Por eso, más que entusiasmo, lo que se impone es una lectura cuidadosa del contexto.
Invertir en este escenario exige criterio. La mejora existe y es visible, pero todavía no está consolidada. Ignorarla sería un error, pero sobredimensionarla también. El equilibrio está en entender que el mercado reacciona rápido, pero no siempre confirma esas reacciones con fundamentos duraderos.
A nivel local, la jornada también presenta eventos relevantes. YPF llevará adelante la licitación de una obligación negociable en dólar MEP, con vencimiento a 48 meses, pago de intereses semestrales, estructura bullet y bajo ley local. El reading de tasa se ubica en torno al 6% y la compañía busca captar hasta USD 70 millones. Este tipo de instrumentos vuelve a poner el foco en la capacidad de financiamiento de las empresas locales en un contexto donde el acceso al crédito sigue siendo un factor clave.
Mientras tanto, el sector energético argentino continúa mostrando señales claras de expansión. En febrero, la producción de petróleo alcanzó los 874.000 barriles diarios, lo que representa un crecimiento interanual del 15,9%. Este avance está impulsado principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta, que se consolida como el principal motor del crecimiento energético del país.
Incluso, la actividad no convencional volvió a marcar un récord en marzo con 2.616 etapas de fractura hidráulica. Este dato no solo supera registros anteriores, sino que confirma una tendencia de crecimiento sostenido, con un aumento del 10,3% mensual y 33,5% interanual. La magnitud de estos números muestra que el sector está entrando en una escala de producción cada vez más relevante.
A nivel estructural, el cambio es evidente. Durante 2025 se alcanzaron cerca de 24.000 fracturas anuales, y en lo que va de 2026 el primer trimestre ya acumula 7.624 etapas, con predominio casi absoluto del shale. Esto confirma que el crecimiento energético argentino está cada vez más concentrado en el desarrollo no convencional.
No es menor destacar que el liderazgo continúa en manos de YPF, con 1.116 etapas que representan el 43% del total. Le siguen Pluspetrol con el 17% y Vista Energy con el 11%, en un contexto donde el shale explica prácticamente todo el crecimiento del sector.
Gran parte del potencial exportador del país depende de esta dinámica. Desde 2016, el no convencional acumula 105.800 de las 130.282 fracturas totales, superando ampliamente al convencional y al tight. Este dato refleja un cambio profundo en la matriz productiva energética.
Este proceso refuerza las perspectivas del sector, aunque su sostenibilidad estará atada a la capacidad de mantener niveles elevados de inversión y eficiencia operativa. Crecer no alcanza si ese crecimiento no se puede sostener en el tiempo.
Localmente, también se debate un cambio importante en el marco regulatorio. La Cámara de Diputados tratará la reforma de la ley de Glaciares, que ya cuenta con media sanción. El proyecto propone un enfoque más flexible que el vigente desde 2010, limitando la protección plena a glaciares considerados estratégicos para el abastecimiento de agua y eliminando la protección automática de zonas periglaciares. Además, habilita actividades mineras e hidrocarburíferas en áreas previamente restringidas, sujetas a evaluaciones de impacto ambiental, y otorga mayor protagonismo a las provincias. La iniciativa se enmarca en una estrategia orientada a atraer inversiones en sectores vinculados a recursos naturales, con respaldo de gobernadores de provincias mineras, y configura un punto de inflexión regulatorio con impacto potencial tanto en el flujo de inversiones como en el equilibrio entre desarrollo y protección ambiental.
(*) Pedro Chavez Atia AP 2057 – Comisión Nacional de Valores (CNV) – República Argentina.
Aclaración: El objetivo del presente es brindar a su destinatario información general, y no constituye, de ningún modo, oferta, invitación o recomendación para la compra o venta de los valores negociables y/o de los instrumentos financieros mencionados en él.