El conjunto salteño eliminó al lobo mendocino desde los doce pasos en la cancha de Los Andes y se enfrentará ante el Fortín en los 16avos de la Copa Argentina
El cruce entre Gimnasia de Mendoza y Gimnasia y Tiro de Salta por Copa Argentina entregó poco en los 90 minutos y todo en la definición por penales. Tras el 0-0 en el tiempo reglamentario, el conjunto salteño terminó festejando una clasificación cargada de tensión, fallas y polémica en el estadio Eduardo Gallardón.

Durante el partido casi no hubo situaciones claras. Ambos equipos se mostraron imprecisos, con escasa generación de juego y momentos de marcada pasividad. El desarrollo fue chato y sin grandes emociones, dejando la sensación de que la definición desde los doce pasos era inevitable.
En la tanda, el protagonista fue Joaquín Papaleo, arquero de Gimnasia y Tiro, quien atajó tres remates consecutivos (Cortez, Cingolani y Ceballos) y sostuvo a su equipo en el momento más crítico. La curiosidad de la noche la aportó un alcanzapelotas, que en cada ejecución le sugería hacia dónde lanzarse al arquero… y acertó.
El momento más caliente llegó cuando Walter Montoya convirtió su penal para el conjunto salteño, pero tras resbalarse impactó la pelota con ambos pies. A pesar de que la normativa indica que, en caso de doble toque involuntario con gol, el penal debe repetirse, el árbitro Nahuel Viñas decidió anularlo y darlo por fallado, desatando la polémica.

Ya en la muerte súbita, la tensión se mantuvo hasta que Mondino desvió su remate y selló la clasificación de Gimnasia y Tiro, que avanzó a los 16avos de final, donde lo espera Vélez Sarsfield. Un partido que no dejó nada en el juego, pero sí mucho para discutir después.