El conjunto chileno ganó en Ecuador y dejó el Grupo D al rojo vivo.
El escenario cambió por completo para Boca Juniors en la Copa Libertadores 2026. La derrota ante Cruzeiro en Brasil, sumada al triunfo de Universidad Católica sobre Barcelona SC, dejó al Grupo D más parejo que nunca y sin margen de error para el equipo de Claudio Úbeda.
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Lo que hasta hace unos días parecía un camino controlado, con Boca como líder cómodo, se transformó en una zona “al rojo vivo”, donde todos los equipos quedaron apretados en la tabla y cualquier resultado puede modificar el rumbo.
Ante este nuevo contexto, el entrenador xeneize definió un cambio de estrategia: rotará a todos los titulares este sábado ante Central Córdoba por el Torneo Apertura, con el objetivo de llegar con el plantel fresco al duelo clave frente a Barcelona SC en Ecuador.
La decisión no es menor. Boca prioriza claramente la Libertadores y apunta todos sus cañones al partido del martes en Guayaquil, donde necesita sumar de a tres para volver a acomodarse en el grupo.
El choque ante Barcelona, que en los papeles aparece como el rival más accesible de la zona, tomó ahora un carácter trascendental.
Un triunfo le permitiría a Boca recuperar aire y encaminar su clasificación, pero un resultado adverso podría complicar seriamente sus aspiraciones de avanzar a los octavos de final.
Además, el hecho de haber quedado por detrás de Universidad Católica —más allá de compartir puntos— agrega presión al objetivo inmediato.
El cambio de panorama es evidente. Hasta la segunda fecha, el Xeneize podía administrar cargas y rotar con cierta tranquilidad, pero la paridad extrema tras la tercera jornada modificó todos los planes.
Ahora, el margen se achicó y la prioridad es clara: máxima concentración y mejor versión física para un partido que puede marcar el rumbo en la Copa.
Así, la combinación entre la caída en Belo Horizonte y el resultado inesperado en el otro partido del grupo terminó alterando por completo la planificación de Boca.
De una rotación pensada a una rotación obligada, con un objetivo concreto: llegar en plenitud al martes.
En el mundo xeneize ya no hay lugar para especular. Todo apunta a Ecuador. Y a un partido que, hoy, vale mucho más que tres puntos.