El tenista santiagueño habló a corazón abierto desde Roland Garros y recordó el difícil momento que atravesó tras denunciar irregularidades en el circuito.
Marco Trungelliti volvió a abrir su corazón y dejó un impactante testimonio desde Roland Garros, donde habló sobre sus miedos, su relación con la Argentina y las secuelas emocionales que todavía arrastra tras denunciar situaciones irregulares dentro del tenis profesional.
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El santiagueño reconoció que durante años sintió temor de regresar al país y cuestionó la falta de apoyo institucional que recibió cuando decidió exponer públicamente distintas problemáticas vinculadas al circuito.
“Me dolió mucho en aquel momento. También fui ingenuo porque esperaba que el sistema me ayudara un poco y fue todo lo contrario. Todo el conjunto de instituciones nunca estuvo ahí”, expresó.
Trungelliti recordó que, con el paso del tiempo, aprendió a convivir con las consecuencias de aquella exposición pública, aunque admitió que todavía siente heridas abiertas.
“Hace 10 años tenía miedo de volver, y durante un tiempo no pude hacerlo porque tenía mucho miedo”, confesó el tenista argentino.
Actualmente radicado en Andorra, donde vive desde hace una década, aseguró que encontró allí tranquilidad y seguridad para su vida personal.
“Andorra es maravilloso. Nos sentimos muy seguros ahí. La calidad de vida es espectacular. Argentina ahora mismo está pasando por un momento difícil”, sostuvo.
Sin embargo, evitó cerrar definitivamente la puerta a un regreso al país: “No quiero encasillarme en ‘nunca volveré’, porque hay mucha gente buena en Argentina. Pero al final, la gente equivocada fue la que hizo más ruido”.
El tenista también recordó el impacto emocional que sintió cuando volvió a competir en Buenos Aires, escenario que lo conectó directamente con el momento más difícil de su carrera.
“Pensé que estaba preparado, pero no lo estaba. No pude manejar los sentimientos, fue demasiado para mí”, relató.
Además, habló sobre lo que significó representar al país en la Copa Davis, aunque reconoció que todavía convive con una sensación amarga.
“Jugué la Copa Davis para Argentina y me sentí increíble, pero todavía siento que tengo una espina en mi corazón y va a estar ahí para siempre”, aseguró.
Por último, Trungelliti reflexionó sobre cómo cambió su manera de afrontar lo ocurrido con el paso de los años.
“Antes me sentía más una víctima. Me costó mucho salirme de ese pensamiento. Pero con el correr de los años, seguí adelante”, concluyó.