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Video: fue robado en la dictadura chilena y 35 años después encontró a su verdadera madre

Kyle Adler, criado en Estados Unidos, descubrió que había sido separado ilegalmente de su familia biológica durante el régimen de Augusto Pinochet. El esperado reencuentro emocionó a todos.

Hoy 10:14

La vida de Kyle Adler cambió para siempre cuando, a los 36 años, descubrió que había sido robado de su madre biológica en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet.

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El hallazgo lo sumió en una crisis de identidad que duró años, pero también lo llevó a un reencuentro tan esperado como doloroso con su mamá, Ana María Navarrete, a quien volvió a abrazar este año.

Siento el amor, la compasión, el cariño… es lindo volver a tener una familia”, contó Adler, todavía conmovido por la experiencia.

El reencuentro fue el resultado de una búsqueda incansable, impulsada por el rastreo de ADN y la ayuda de organizaciones que trabajan para reunir a los hijos robados con sus familias de origen.

Adler fue adoptado por una familia estadounidense cuando tenía apenas 9 meses. Creció en un suburbio acomodado de Chicago, sin saber que era uno de los miles de niños chilenos que fueron separados de sus familias durante los 17 años de dictadura militar.

Mis padres no me robaron; me criaron con amor y no sabían lo que había pasado”, explicó Adler sobre sus padres adoptivos, Mike y Connie. Sin embargo, reconoció que al principio ellos no apoyaron su decisión de buscar a su madre biológica, aunque finalmente emprendió el camino solo.

La madre de Adler, Ana María Navarrete, tenía 19 años y trabajaba de noche en una pescadería en la ciudad costera de Coronel.

Sin recursos para criar sola a su hijo, confió su cuidado a una mujer que, según explicó, terminó entregándolo a una pareja estadounidense tras la intervención de un sacerdote local. “Se lo llevaron y ella lo entregó”, recordó Navarrete, aún furiosa y avergonzada por lo ocurrido.

Un investigador policial le confirmó que su hijo había sido víctima de una red de adopciones fraudulentas, en la que participaban agencias, funcionarios, jueces, enfermeras y médicos. Nadie fue juzgado por estos crímenes. “Esos años fueron los peores de mi vida”, dijo la mujer.

Sin apoyo familiar, Navarrete terminó resignándose a la idea de que nunca volvería a ver a su hijo.

En 2017, Adler encontró el grupo de Facebook de la ONG Nos Buscamos mientras buscaba indicios sobre su madre biológica en internet. En solo tres meses, Del Río confirmó su historia y organizó un primer reencuentro virtual.

El golpe de saber que su adopción fue ilegal lo sumió en una crisis que lo llevó a años de terapia. Pero el año pasado, Adler se animó a buscar respuestas definitivas. Un test de ADN de la plataforma MyHeritage confirmó el vínculo con Navarrete, que hoy vive en Santiago.

En febrero, Adler viajó desde Miami para reencontrarse con su madre en Chile. El encuentro fue el Día de San Valentín, dos días después del cumpleaños 56 de Navarrete.

Las cámaras de la agencia de noticias Associated Press captaron el momento en que madre e hijo, ambos vestidos de blanco, se fundieron en un abrazo en el aeropuerto de Santiago. “Estoy tan feliz de finalmente conocerlo, mi sueño se hizo realidad”, dijo Navarrete, entre lágrimas

Durante esa semana, recorrieron juntos la playa de Coronel, el hospital donde nació Adler y la casa de donde se lo llevaron. Recuperaron su acta de nacimiento original y él conoció a sus hermanos. En Miami, Adler también se reunió con otra hermana y su sobrina.

Adler, que no habla español, contó con la ayuda de traductores y aplicaciones para comunicarse con su familia biológica. Entre los recuerdos que llevó como regalo, estaban su diploma de graduación, fotos de la infancia y unos zapatitos de bebé que sus padres adoptivos guardaron durante años.

Sin embargo, la felicidad del reencuentro estuvo teñida de dolor. “Me costó tanto encontrarlo. Y después de pasar una semana juntos, tener que dejarlo ir… Es como si lo hubiera encontrado y ahora lo perdiera de nuevo”, dijo Navarrete entre lágrimas.

Durante el régimen de Pinochet, más de 20.000 niños fueron robados de familias pobres e indígenas, según estimaciones oficiales.

La justicia para la gente pobre en Chile no existe; aún no existe”, denunció Constanza del Río, fundadora de la ONG Nos Buscamos, que ayuda a los adoptados a rastrear sus orígenes.

El caso de Adler no es aislado. Organizaciones como Nos Buscamos colaboran con plataformas de genealogía como MyHeritage para ofrecer pruebas de ADN gratuitas y facilitar los reencuentros. Así, cientos de familias han logrado volver a verse después de décadas.

Jimmy Lippert Thyden González, otro chileno adoptado ilegalmente, se convirtió en abogado de derechos humanos y lleva adelante una demanda contra el Estado chileno. “Fue un intento de erradicar a la clase pobre y a la población indígena”, sostuvo sobre el plan sistemático de robo de bebés.

Junto a Adler viajaba Tyler Graf, fundador y director general de la ONG Connecting Roots.

Graf también fue robado de bebé y se reencontró con su madre biológica, Hilda Quezada Godoy, décadas después de que se lo llevaran. Ahora, su misión es rastrear a otros que fueron arrancados de sus familias en Chile.“Ahora es momento de reunir a estas familias y traer a todos de vuelta a casa para que puedan ver de dónde vienen”, manifestó Graf.

Navarrete espera que los responsables de la red de adopciones fraudulentas reciban penas de cárcel. Un estudio jurídico la asiste en su reclamo. “Quiero justicia. No solamente por mí, a lo mejor también por él, porque yo no sé la vida que le tocó a él”, expresó.

Para Adler, el proceso de sanación sigue en marcha. “No soy solo el hijo que perdiste. Soy el hijo que encontraste. He vuelto a ser tu hijo”, le dijo a su madre, con la esperanza de que algún día puedan dejar atrás el trauma y reconstruir la familia que les arrebataron.