La directora Bàrbara Farré utiliza la iconografía del cuento para hablar del paso de la infancia a la edad adulta y de la pérdida de la inocencia en su ópera prima, cuyo reparto encabezan Maria Schwinning, Iria del Río y Roger Casamajor.
Por Beatriz Martínez
Para Fotogramas
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En su debut en el cortometraje, 'La última virgen', la directora Bàrbara Farré ya planteaba algunos temas que ahora se encuentran también presentes en su ópera prima, como es el paso de la infancia a la edad adulta y la pérdida de la inocencia. Sin embargo, 'Mala bèstia' adopta la iconografía de un cuento y tiene la capacidad de generar todo un universo de lo más personal y repleto de imaginación sensitiva que la define por completo. La protagonista, Atenea (estupenda Maria Schiwinning) es una preadolescente que vive en un extraño orfanato regido por una serie de normas: las más pequeñas van vestidas de blanco, las mayores de negro y, al alcanzar la pubertad, desaparecen del centro tras pasar una época de reclusión en un altillo.
Desde el inicio, nos sumergiremos en un espacio a medio camino entre el naturalismo y la fantasía a través de las leyendas que las chicas cuentan a escondidas, de bosques, lobos y cazadores, y donde la pulsión sexual siempre se encuentra latente. Pese a eso, el sentimiento de orfandad será la piedra angular que rija el trayecto de la protagonista, su necesidad de ser querida y aceptada en un momento de cambios tanto físicos como emocionales que afectan a su identidad.
'Mala bèstia' contiene además un rico sustrato simbólico a través de colores como el púrpura, ligados a la sangre, la menstruación, a la transformación y la fecundidad, temas que serpentean a lo largo de una narración rica en referencias que nos lleva desde la enigmática 'Innocence', de Lucile Hadzihalilovic, hasta la oscuridad moral que latía en el cine de Agustí Villaronga.
Sin embargo, la directora consigue componer una película única, repleta de detalles, con una planificación exquisita y elegante, una construcción de atmósferas turbadora repleta de elementos sensoriales donde prima el elemento sugestivo por encima de la narración explícita. Todo un logro en los tiempos que corren, en los que prima el subrayado y el mensaje por encima de la imaginación, la imagen y el misterio.
Para los que busquen adentrarse en una película enigmática y sugerente.