Renny Harlin dirige a Aaron Eckhart y Ben Kingsley en este thriller que se sostiene en la construcción de un accidente, el de un avión a Shanghái que se ve obligado a amerizar en aguas infestadas de tiburones, pero estos son lo de menos.
Por Ricardo Rosado
Para Fotogramas
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Un vuelo a Shanghái se ve obligado a amerizar en aguas infestadas de tiburones, pero los escualos son lo de menos. ‘En mar abierto’ se sostiene en la construcción de su accidente, un Jenga de la anticipación que ocupa más de la mitad de su metraje y que, de haberse alargado hasta el final, habría constituido una de las insensateces más brillantes del año.
Renny Harlin, que en los años 90 encadenó ‘Las aventuras de Ford Fairlane’, ‘La jungla 2’, ‘Máximo riesgo’ y ‘La isla de las cabezas cortadas’ (cada año más prodigiosa), ha rodado por fin el film que quienes no han visto ‘Deep Blue Sea’ creen que es. ¿No es esto lo que merece una sociedad atrapada en el ‘doomscrolling’ de bazofia hecha por IA? Harlin responde con esta oda al desprejuicio, una nueva muesca en la carrera de un Aaron Eckhart que no se hubiera creído su suerte futura cuando fue nominado al Globo de Oro por ‘Gracias por fumar’, pero que tuvo pistas al ver cómo, esa misma noche, Sacha Baron Cohen le ganaba gracias a ‘Borat’. Necesitamos más pelis malas como esta y menos como las demás.
Para los que prefieran los desastres inocentes a los placeres culpables.